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La Cirugía Endoscópica es una técnica que permite visualizar el interior del tubo digestivo a través de los orificios naturales.
Los cambios en la endoscopía diagnóstica, y luego de la cirugía endoscópica, han sido revolucionarios en las últimas décadas.
También ha habido importantes avances en los instrumentos de esta especialidad. Éstos han permitido mejorar el diagnóstico y tratamiento de las diversas patologías digestivas, mediante procedimientos quirúrgicos endoscópicos menos invasivos y con recuperaciones más rápidas y prácticamente ambulatorias.
En general las indicaciones más frecuentes para una Cirugía Endoscópica son:
- Resección de tumores y/o pólipos del tubo digestivo alto (esófago, estómago y duodeno).
- Resección de tumores y/o pólipos del tubo digestivo bajo (colon y recto).
- A nivel de la vía biliar (colédoco): extracción de los cálculos del conducto biliar, instalación de prótesis en el conducto biliar en caso de estar ocluido.
- Instalación de sondas de alimentación vía nasal o a través del estómago.
- Cuando existen estenosis (estrechez) benignas del esófago, estómago, duodeno, colon y recto se pueden dilatar por vía endoscópica.
- Tratamiento de hemorragias digestivas altas y bajas. Existen múltiples técnicas para detener los sangramientos. Con ellas, también se logra evitar una cirugía mayor, habitualmente de urgencia, con complicaciones y mortalidad elevada.
- Instalación de balones intragástricos para el tratamiento de la obesidad.
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