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Educación al Paciente

Síndrome Bronquial Obstructivo

Dra. Carmen Odino M.
Broncopulmonar Infantil

El síndrome bronquial obstructivo (SBO) o bronquitis obstructiva, es una enfermedad que afecta a los bronquios. Se caracteriza por la inflamación y estrechamiento de la pared bronquial e hipersecreción de mucus (flemas) que se acumula en el interior (lumen), lo cual lleva a la obstrucción de los bronquios dificultando el paso del aire. Afecta más frecuentemente a los niños menores de 3 años y es más frecuente durante los meses fríos.

Causas

El SBO puede desarrollarse por varias causas:

  • La infección viral es la causa más frecuente. Destaca el Virus Respiratorio Sincicial (VRS), que es el que desencadena la mayoría de las epidemias anuales que van desde el final del otoño a comienzos de la primavera. El VRS produce una bronquitis obstructiva leve en la mayoría de los casos, unos pocos (2 a 5%) se hospitalizan y algunos lactantes con factores de riesgo (prematuros, cardiópatas, etc.) desarrollan una insuficiencia respiratoria severa que requiere ingreso a una Unidad de Paciente Crítico Pediátrico y ventilación mecánica. Otros virus que pueden desencadenar un SBO son: virus Influenza, parainfluenza, adenovirus y metapneurovirus.
  • Infecciones bacterianas: son menos frecuentes como causa de SBO en relación a las virales. Destaca el mycoplasma pneumoniae.
  • Alergias
  • Contaminación: humo de tabaco, productos de la contaminación intradomiciliaria, contaminación atmosférica, humedad, etc.

Síntomas y Signos que se presentan en un niño con SBO

  • Sibilancias: es el silbido que se produce en los bronquios al pasar el aire por los conductos bronquiales que están estrechados. Se puede auscultar en la inspiración como en la expiración. En casos más graves pueden ser audibles durante la respiración del niño sin necesidad de auscultarlo.
  • Tos: expulsión sonora y súbita de aire procedente de los pulmones. La tos es un respuesta protectora básica que sirve para limpiar los pulmones, bronquios o tráquea de irritantes y secreciones, o para prevenir aspiraciones de material extraño hacia los pulmones. Es un reflejo normal del organismo.
  • Dificultad para respirar: respiración rápida, sensación de ahogo, retracción (hundimiento entre las costillas), quejido.
  • Secreciones bronquiales (flemas, expectoración) que son frecuentes, provienen de las glándulas mucosas que se encuentran a lo largo de la mucosa bronquial, son muy espesas y difíciles de eliminar en forma espontánea.
  • Ocasionalmente fiebre.

Complicaciones respiratorias SBO

  • Sobre infección por bacterias.
  • Bronconeumonía o neumonía por extensión del proceso inflamatorio hacia los alvéolos.
  • Insuficiencia respiratoria.

Tratamiento

  • Medidas de soporte general:

    aseo nasal frecuente, alimentación fraccionada, dormir semi sentado, evitar exceso de ropa y, si el niño lo requiere, analgésicos y antipiréticos.
  • Tratamiento farmacológico:

    1. Broncodilatadores: su efecto es de relajar la pared de los bronquios para dilatarlos (abrirlos). Se utilizan con una aerocámara. La respuesta es variable entre un niño y otro. Si a pesar de su uso el pequeño empeora (dificultad respiratoria), debe ser reevaluado.
    2. Corticoide oral: son útiles para desinflamar los bronquios durante la crisis obstructiva.
    3. Corticoide inhalado (antinflamatorio): se usan en forma permanente durante los días sin síntomas como medida de control y prevención en niños con SBO a repetición con sospecha de asma bronquial. En estos casos se sugiere una evaluación por un médico especialista en enfermedades respiratorias para estudio y evaluar opciones de tratamiento.
    4. Kinesiterapia respiratoria: es útil para ayudar a expulsar las secreciones que están obstruyendo los bronquios, especialmente en niños que tienen una tos ineficiente, como son los niños pequeños.

El SBO es una enfermedad que tiene tratamiento y sus síntomas se pueden controlar. Siga las indicaciones de su médico.  Vuelva a consultar si su hijo persiste con fiebre más de 48 horas, si empeora o hay mayor decaimiento y rechazo alimentario, presenta dificultad respiratoria con aumento de la frecuencia respiratoria, retracción, silbido al respirar, quejido y/o aleteo nasal

Prevención

Para disminuir la posibilidad de que se desarrolle este mal en su hijo es útil:

  • Mantener un ambiente limpio, libre de contaminación (humo de tabaco, esmog o contaminación domiciliaria).
  • Evitar la exposición al frío.
  • Evitar el hacinamiento (contacto con enfermos).
  • Evitar aglomeraciones.
  • Fomentar la lactancia materna.
  • Ingresar a la sala cuna a la mayor edad del niño posible.
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