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Educación al Paciente

Neumonía y Bronconeumonía

Drs. María Carolina Cruz B. y
Jaime Lozano C.
Broncopulmonar Infantil

Neumonía

Es la inflamación e infección del tejido pulmonar y de las vías aéreas bajas (bronquiolos finos) causada por diferentes gérmenes, siendo los más frecuentes  virus y bacterias, más raro hongos o parásitos. Existen otras causas de neumonías:

  • Aspirativas: (alimentos o cuerpo extraño)
  • Secundarias a enfermedades inmunológicas.
  • Bronconeumonía, si se comprometen varios lugares del sistema respiratorio.

La neumonía es la segunda causa de hospitalización en la población infantil de Chile (luego de las enfermedades perinatales), la primera causa de muerte en el menor de un año (1.4 por 1.000 recién nacidos vivos) y es responsable del 50% de las hospitalizaciones en los dos primeros años de vida.

En los niños menores de dos años, la causa más frecuente son los virus, especialmente el VRS (virus respiratorio sincicial), mientras que en el recién nacido y en el niño mayor, la principal causa de infección pulmonar son las bacterias.

Factores de riesgo

Factores considerados de riesgo para el desarrollo de una neumonía son:

  • Edad: menor de un año (especialmente el menor de tres meses), ya que tienen un sistema inmunológico aún inmaduro.
  • Prematuridad.
  • Asistencia a sala cuna: mayor riesgo de contagio de infecciones desde otros niños asistentes.
  • Tabaco intrafamiliar. (madre fumadora aumenta dos veces riesgo de desarrollar neumonía y obstrucción en el niño).
  • Enfermedades preexistentes: enfermedad congénita del corazón, enfermedad pulmonar crónica, daño neurológico, malformación pulmonar.
  • Inmunodeficiencia (bajas defensas).
  • Desnutrición.
  • Hospitalización previa por otras causas.
  • Hacinamiento.

Neumonía y Bronconeumonía Viral

Los virus respiratorios son la principal causa de infecciones respiratorias agudas. Se transmiten por el contacto directo entre un niño enfermo y otro sano. El contagio se produce por inhalación de los aerosoles de las secreciones infectadas que el enfermo expulsa por la tos o por el estornudo y también por el contacto de las manos contaminadas con las secreciones, de la boca, nariz y/o conjuntiva ocular de un niño enfermo. Los virus entran a las células del epitelio respiratorio de las vías aéreas superiores, se multiplican  en su interior y producen inflamación (rinitis, faringitis, amigdalitis, otitis).

En la mayoría de los casos la evolución de estas enfermedades es benigna y con una rápida recuperación. En otros casos, cuando hay factores de riesgo, los virus son capaces de descender desde las vías aéreas superiores a las inferiores inflamándolas (traqueitis, bronquitis, bronquiolitis, bronquitis obstructiva) y pueden extenderse hasta los alvéolos produciendo una neumonía viral.

La neumonía viral puede ser causada por uno de los siguientes virus respiratorios:

  • Virus respiratorio sincicial (VRS).
  • Influenza.
  • Parainfluenza.
  • Adenovirus.
  • Metapneumovirus.

Puede en algunos casos haber una infección agregada de otro virus o bacterias, lo que se denomina infección mixta.

El VRS es el principal agente causal de neumonía en el niño menor de tres años. Produce epidemias todos los años, habitualmente desde fines del otoño hasta principios de la primavera. La fuente de contagio son los niños mayores y adultos en los que la infección por este virus suele causar una inflamación de las vías aéreas superiores (resfrío, faringitis). En promedio entre un 1 a 2% de los menores tiene infección grave que requiere hospitalización.

Cuadro clínico

Las manifestaciones clínicas de la neumonía varían de acuerdo con la edad del niño y la existencia o ausencia de enfermedades subyacentes. También es relevante el tipo de virus. En general, al inicio de la enfermedad, los síntomas no difieren mucho de los de un resfrío común (ruido nasal por secreciones, estornudo, intranquilidad). Sin embargo, después de algunos días se presenta la tos, que puede ser productiva (con flemas) o no productiva y además cada día más frecuente; se agrega taquipnea (respiración rápida), dificultad respiratoria, manifestada por retracción (hundimiento de las costillas) y quejido al respirar.

También puede haber fiebre de intensidad variable, irritabilidad, decaimiento, rechazo alimentario y vómitos, (desencadenados por la tos) con visualización de flemas. El niño siente, a veces, dolor abdominal.

En el recién nacido y lactante pequeño, la tos puede ser un signo poco frecuente y cuando se presenta, ser de poca intensidad. En este grupo de niños, el quejido al respirar, la retracción u otros signos más útiles como el rechazo alimentario o el aumento del compromiso del estado general, deben alertar a los padres para consultar a su Pediatra oportunamente.

Las pausas durante la respiración o la cianosis (coloración violácea) alrededor de la boca, son signos de gravedad y deben motivar inmediatamente el traslado del niño al Servicio de Urgencia más cercano.

Neumonía y bronconeumonía bacteriana

Las infecciones respiratorias en el niño mayor de cinco años son principalmente causadas por bacterias. Existen muchas de ellas capaces de causar neumonía.

La neumonía bacteriana puede desarrollarse por sí sola o después de una infección viral de las vías respiratorias altas, como por ejemplo influenza. Las principales bacterias causantes de neumonía son: el streptococcus pneumoniae (Neumococo), micoplasma pneumoniae, haemophylus influenzae y menos frecuentemente clamydia, staphylococcus, peneumocytis carinii, este último en inmuno deprimidos (pacientes con defensas bajas) y enfermos de SIDA.

Síntomas y signos

  • Tos.
  • Fiebre.
  • Cuadro de resfrío unos días previos que empeora progresivamente.
  • La fiebre puede estar ausente en niños pequeños, en inmunosuprimidos de dificultad o en aquellos que cursan infección por micoplasma.
  • Decaimiento.
  • Inapetencia o rechazo alimentario.

Los signos de dificultad respiratoria son variables según la gravedad: respiración rápida, hundimiento de costillas al respirar, movimiento de las fosas nasales, quejido y ruidos en el pecho al respirar. También la neumonía se puede presentar como un cuadro febril, sin otro síntoma, o bien como dolor en el tórax o en el abdomen

Diagnóstico

El diagnóstico se hace principalmente con un examen clínico, es decir, por la historia y el examen físico. El médico ante la sospecha puede solicitar radiografía de tórax, lo que permite confirmar o descartar la sospecha de neumonía y orientar hacia la causa: virus o bacteria.

Búsqueda de la causa

  • Técnicas rápidas de estudio: inmunofluorescencia y test pack. El aspirado de las secreciones nasofaríngeas permite obtener la muestra para la identificación de virus respiratorios y para la bacteria productora de la tos.
  • Cultivo viral y bacteriano: con las nuevas técnicas de cultivo celular se puede tener resultados en dos días.
  • Análisis de sangre: hemograma y proteína C reactiva (orientan a causa bacteriana o viral de la neumonía) y cultivo de sangre (hemocultivo) para aislar e identificar una bacteria.

Tratamiento

1. Ambulatorio (en su domicilio). La mayoría de las neumonías en niños causadas por virus o por bacterias no complicadas no requieren hospitalización. Usualmente responden al tratamiento habitual y se resuelven sin problemas.

Recomendación a los padres

  • Aseo nasal frecuente con agua o solución fisiológica (para mantener la vía aérea alta despejada).
  • Alimentación fraccionada, en pequeñas cantidades, liviana y con líquido abundante sin forzar, manteniendo principalmente la hidratación.
  • Evitar el exceso de abrigo usando ropa cómoda y holgada.
  • En relación al baño de aseo corporal, éste se recomienda realizar según necesidad (excesiva sudoración del niño) o como medida de control de fiebre alta. Debe ser con agua tibia, en ambiente temperado y de corta duración.
  • Control de fiebre mediante el uso de antipiréticos (paracetamol) o antiinflamatorios (ibuprofeno o diclofenaco). Las dosis e intervalos de administración dependen de la edad y peso del niño y deben ser indicadas por el médico.
  • Medicamentos antitusivos no son recomendables, ya que la tos es un importante mecanismo de defensa que permite la expulsión de secreciones y por lo tanto la limpieza de las vías aéreas por lo cual no es conveniente inhibirla, a menos que el médico considere apropiado hacerlo.
  • Broncodilatadores: los medicamentos para uso en aerosol (inhaladores), podrían ser de utilidad en las neumonías virales y algunas bacterianas con obstrucción bronquial y síntomas de asma bronquial.
  • Antibióticos: no actúan contra los virus, por lo tanto no modifican la evolución ni disminuyen el riesgo de complicaciones, por lo que no están indicados. Se deben utilizar cuando el cuadro clínico, la radiología y los exámenes de sangre sugieren una infección bacteriana.
  • Kinesioterapia respiratoria: es útil para facilitar la eliminación de las secreciones desde las vías aéreas especialmente en los lactantes. En ellos la infección produce una respuesta inflamatoria bronquial con gran hipersecreción.

2. Hospitalización: se debe hospitalizar en caso de neumonía grave, es decir, con insuficiencia respiratoria y que necesita oxígeno. Se sospecha frente a los siguientes signos:

  • Dificultad respiratoria (respiración rápida, hundimiento de la piel entre las costillas, quejido al respirar).
  • Cianosis (coloración violácea de la piel) es un signo de insuficiencia respiratoria grave.

Tratamiento hospitalizado incluye:

  • Uso de medicamentos endovenosos en aquellos niños con mala tolerancia oral.
  • Alimentación fraccionada en pequeñas cantidades, por vía oral cuando esto sea posible o bien, a través, de una sonda naso-gástrica (alimentación enteral a goteo continuo).
  • Administración de suero por la vía endovenosa para asegurar un buen estado de hidratación del niño.
  • Aseo nasal y drenaje de las secreciones mediante la kinesiterapia respiratoria.
  • Oxigenoterapia: el oxígeno se usa en la concentración necesaria y en forma continua, hasta que se revierte la situación que generó la insuficiencia respiratoria.
  • La ventilación mecánica está indicada para los casos más severos en los cuales no se ha logrado corregir la insuficiencia respiratoria con naricera o mascarilla. Existen dos modalidades de ventilación mecánica, la invasiva y la no invasiva. En ambas se emplea un ventilador mecánico que se conecta al niño a través de un tubo endotraqueal en el primer caso y de una mascarilla completamente sellada a la cara del niño en el segundo caso.
  • Antibióticos: indicados frente a la sospecha o confirmación de una infección bacteriana. No tienen indicación en una neumonía viral.
  • Broncodilatadores: se usan en el niño con una crisis de asma asociada a la neumonía viral o bacteriana.

Prevención

  • Vacunación: existe vacuna para algunos de los gérmenes que producen neumonía o que facilitan su aparición secundariamente a la infección por este agente.
  •  Virus: vacuna antigripal o contra la influenza (actualmente se indica en campañas sólo a población de riesgo).
  • Bacterias: en caso de haemophilus influenzae y tos convulsiva (forman parte del Programa Nacional de Inmunizaciones) y el neumococo (Prevenar, Pneumo23, no forman parte del programa nacional).
  • Fomentar la lactancia materna por lo menos los primeros seis meses de vida y alimentación adecuada.
  • Evitar contacto con pacientes enfermos y sus objetos.
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