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ALTAS TEMPERATURAS

Cómo prevenir o manejar los efectos del calor

El cuerpo humano tiene mecanismos naturales para regular el calor corporal, pero cuando las temperaturas suben en exceso puede causar efectos negativos en el organismo, por lo que se deben tomar medidas adicionales y así evitar consecuencias más graves.

Deshidratación:

Estar bien hidratado es fundamental para el funcionamiento del organismo, principalmente en procesos como la digestión, distribución de nutrientes y desecho de elementos tóxicos.

Cuando la salida de agua y de sales (por la transpiración) es superior a la entrada de éstas al cuerpo puede producir dolor de cabeza, fatiga y latidos cardíacos más rápidos de lo normal.

Para mantenerse hidratado, se debe considerar que la comida proporciona casi una tercera parte del líquido que se pierde, especialmente si son frutas y verduras. Incluso la carne, pescado y huevos tienen un alto porcentaje de agua. El resto de la reposición hídrica se tiene que realizar tomando agua pura o mineral (2 litros). Ésta última aporta electrolitos y minerales disueltos que ayudan a reponer las pérdidas de los mismos. Se deben evitar las bebidas azucaradas y con cafeína.

Hipertermia o golpe de calor:

La hipertermia corresponde a una temperatura corporal por encima de lo normal. Estar muy expuesto a un calor intenso -por ejemplo, dentro de un auto al sol- puede causar que el cuerpo absorba más calor que el que disipa, elevando la temperatura del cuerpo de forma peligrosa.

Un golpe de calor puede producir vómitos, aturdimiento, irritabilidad, calambres, dolores musculares e incluso fiebre. Si esto ocurre, se debe bajar la temperatura del cuerpo con hielo o paños de agua fría, tomar agua, ubicarse en un lugar ventilado, lejos de la exposición solar y, en casos graves, acudir a un servicio de urgencia. Hay que tener extrema precaución con los niños y adultos mayores.

Alteraciones del sueño:

El aumento de las temperaturas provoca incomodidad al dormir, ya que la persona no encuentra una estabilidad corporal adecuada, causando dificultad para conciliar el sueño, frecuentes despertares y sueño predominantemente superficial -producto de molestias como sudoración, picazón en la piel y sensación de sofoco-. Ello puede generar cansancio y mal humor durante el día.

Algunas recomendaciones son dormir con una ventana abierta o utilizar ventilador si es silencioso, usar pijamas con telas livianas como algodón y cubrirse con poca ropa de cama. Además se sugiere mantener una buena ventilación en el hogar durante el día para evitar que se acumule el calor.


Con la colaboración de: Dr. Pablo Pedreros, cardiólogo, y Dr. José Luis Castillo, neurólogo, ambos de Clínica Santa María.


Fecha de publicación: 12/02/2018

 
 
 
 
 
 
   
 

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