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LUCHEMOS CONTRA LA OBESIDAD INFANTIL

Para enfrentar y combatir esta extendida enfermedad y sus consecuencias biológicas y psicológicas, de corto y largo plazo, Clínica Santa María ofrece programas específicos para niños y adolescentes.

La obesidad infantil constituye un gran desafío en la atención de la salud actual, ya que además de haber aumentado notablemente su prevalencia en los últimos años, es el principal factor de riesgo epidemiológico de las enfermedades crónicas más frecuentes de los adultos.

Sandra Navarrete y Paula Díaz, psicólogas de Clínica Santa María, explican que el incremento de la obesidad infantil en Chile se explica básicamente por dos factores:

1. Desarrollo de una gran cantidad de productos denominados “comida chatarra”, que se han masificado por su bajo costo y atractivo sabor.
2. Falta generalizada de actividad física. “Prácticamente todo se hace en auto, los niños casi ni caminan para trasladarse y el comportamiento después del colegio sigue siendo sedentario, porque se meten al computador o ven televisión”, aclara Sandra Navarrete.

Se considera que un niño es obeso cuando su peso es superior al 20% del ideal y entre las causas, las especialistas mencionan varias:

- Conducta alimentaria: se inicia con el apetito y finaliza con la sensación de saciedad. Los factores alimenticios que influyen directamente en la generación de la obesidad se relacionan con la velocidad con que se come.
- Consumo de energía: cuando el consumo de calorías es mayor que el gasto energético, se acumula en forma de grasa.
- Factores hereditarios: cuando hay familiares obesos, el riesgo de que los niños también lo sean es de un 50%.
- Factores hormonales: la hormona de crecimiento y tiroidea, la leptina e insulina intervienen en esta enfermedad.
- Factores psicológicos y ambientales: existe un gran número de causas, como el exceso de alimentación en el período prenatal y lactancia; una dinámica familiar alterada sin hábitos alimenticios claros, falta de ejercicio físico y fácil acceso a comida.

Las psicólogas afirman que la obesidad infantil acarrea diversas consecuencias, las cuales se dividen en:

1. Biológicas:
- Crecimiento: menarquia adelantada, aumento de grasa magra, edad ósea avanzada, talla aumentada en su relación con el peso.
- Respiratoria: apneas obstructivas del sueño y ronquidos molestos.
- Cardiovasculares: hipertensión arterial y aumento de volumen cardiaco.
- Metabólicas: dislipidemias, resistencia a la insulina, diabetes e hipotiroidismo.

2. Psicológicas: “generalmente, los niños obesos se sienten aislados de sus pares, se desenvuelven con dificultad en los deportes, por lo que evitan la clase de educación física. La discriminación de la que pueden ser objeto desencadena actitudes de depresión, inactividad que induce a la ingesta de alimentos y ansiedad, lo que provoca un círculo vicioso”, señala Paula Díaz.

- Tratamiento

Los pilares fundamentales en el tratamiento de un niño obeso son la dieta y el ejercicio. En cuanto a la primera, debe ser balanceada, considerando ciertos factores, como la edad, sexo, estatura, etc. El ejercicio debiera incluir alrededor de 30 minutos diarios de actividad aeróbica.

Las psicólogas aseguran que para lograr un buen resultado, es esencial cambiar los hábitos y estilo de vida de toda la familia. No es tarea fácil, por lo que entregan algunas recomendaciones:

- Mantener a los niños ocupados después de los deberes escolares con actividades como música, teatro o reuniones con otros niños.
- La vida social activa redunda en una reducción del peso.
- Mientras más actividades al aire libre y deportes practique, más fácil será que pierda peso.
- No se deben permitir excepciones hasta que el nuevo hábito esté plenamente arraigado en la conducta.
- Evite hacer comidas diferentes para cada integrante de la familia o que coman a diferentes horas.
- No use los alimentos como recompensa o castigo y no permita que se coma mientras ven televisión.

- Ayuda profesional

En Clínica Santa María se desarrollaron programas integrales destinados a enfrentar y combatir la obesidad de niños y adolescentes. Dependiendo de las características del niño y de otros factores, se adecuan las terapias, que incluyen:

- 3 controles con el Pediatra Endocrinólogo.
- 7 sesiones con las psicólogas, que pueden ser individuales o grupales, dependiendo de diversos factores de la personalidad del niño.
- 5 controles con la nutricionista.
- 2 Bioimpedanciometrías, una al principio del tratamiento y otra al final.
- 1 taller psiconutricional para padres.
- 1 clase de cocina light para niños y padres.
- 1 evaluación con el kinesiólogo.
- 12 sesiones de ejercicio en piscina.

Para mayor información sobre éste y otros programas, puede comunicarse con las Sras. Odette Dupre o Susan Schwartz, al 4612160.


Con la colaboración de la Sra. Paula Díaz y Srta. Sandra Navarrete, psicólogas de Clínica Santa María.

Fecha publicación: 12/09/2006

 
 
 
 
 
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