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LAS ENFERMEDADES MÁS COMUNES DE LA MUJER

La mayoría de las mujeres ha sufrido, sufre o sufrirá alguna dolencia ginecológica a lo largo de su vida. Para evitar complicaciones, consulta a tu especialista al menos una vez al año.

Existen diversas enfermedades ginecológicas que pueden afectar a la mujer en el transcurso de su vida; aquí les contamos cuáles son las cinco dolencias más comunes en las consultas de los especialistas.

Miomatosis Uterina:
Presencia de nódulos en la pared del útero. Se trata de una patología tan frecuente, que más de la mitad de las mujeres sobre 40 años son portadoras de miomas y es la principal causa de la cirugía ginecológica en el mundo. No se conoce una causa evidente para su origen, por lo que no hay medidas preventivas útiles (la mayoría de las mujeres permanece asintomática).

En general, quienes consultan por la aparición de nódulos son mujeres mayores de 30 años, que presentan reglas en la fecha que corresponde, pero más abundantes en cantidad y duración; puede ir acompañado de dolor abdominal bajo y si persiste en el tiempo, de decaimiento y compromiso general por el cuadro anémico secundario.

El diagnóstico se sospecha con la historia y examen físico y se confirma con una ecografía transvaginal, que puede mostrar con bastante certeza los nódulos miomatosos y su ubicación.

En el caso de miomatosis sintomática, -con sangramiento, dolor y anemia- el tratamiento habitual es quirúrgico y lo que se realiza es una histerectomía, extracción del útero. En el caso de pacientes jóvenes, con deseos de tener hijos, se puede plantear una miomectomía, -extracción sólo de los miomas-.

En el caso de pacientes asintomáticas, -con nódulos menores de 5 cm- puede realizarse un control anual.

Prolapso Genital:
Es el descenso de los genitales internos de la mujer a través de la vagina. Se presenta habitualmente en mujeres peri o post menopáusicas, sobre 50 años. El gran evento asociado a la posibilidad de prolapso genital es la presencia de partos vaginales previos. En general, a mayor número de partos vaginales y niños de mayor peso al nacer el riesgo de prolapso genital aumenta. Por esto, la gran medida preventiva es un adecuado control del embarazo y la atención del parto por profesionales idóneos.

Las pacientes que consultan por esta dolencia, son habitualmente mujeres post menopáusicas que acusan peso y masa vaginal, asociado -en la mitad de los casos- con escape involuntario de orina (incontinencia urinaria).

El diagnóstico es clínico -con historia y examen físico- se puede solicitar una ecografía transvaginal para descartar otras patologías ginecológicas y en el caso de incontinencia urinaria, se confirma con un examen denominado cistomanometría.

El tratamiento es habitualmente quirúrgico, y lo que se intenta es reparar las estructuras dañadas. En esta área, ha tenido gran desarrollo el uso de mallas protésicas, que buscan mantener las estructuras genitales en su lugar y corregir la incontinencia urinaria cuando es necesario.

Endometriosis:
Es la presencia de tejido endometrial (capa interna del útero) fuera del útero, habitualmente en otros lugares del abdomen. Ninguna teoría explica por completo la enfermedad, sin embargo hay un hecho numérico que muestra que la enfermedad ha ido aumentando en el tiempo en relación al retraso de las mujeres en iniciar su maternidad; por esto es necesario considerar este elemento al planificar las familias, ya que el evitar este retraso podría actuar como factor preventivo.

Las mujeres que consultan por esta patología, generalmente bordean los 30 años, presentan dolor de regla progresivo e invalidante asociado a la imposibilidad de embarazarse. El diagnóstico se sospecha con la historia y el examen físico; para confirmarlo, se solicita una ecografía transvaginal -y en algunos casos- es necesario realizar laparoscopía, que permite visualizar lesiones, tomar biopsias y liberar adherencias muy frecuentes en esta patología.

El tratamiento inicial es habitualmente quirúrgico y posteriormente se recomienda intentar el embarazo con rapidez. En los casos en que esto no es posible se recomienda manejo hormonal de mantención con anticonceptivos orales. Se han intentado varios tratamientos médicos con anticonceptivos, progestágenos y medicamentos que simulan la menopausia; sin embargo, cada vez se usan menos.

Proceso Inflamatorio Pélvico:
Es la presencia de un cuadro infeccioso en los genitales internos de la mujer, que puede ir desde cuadros leves a muy graves que requieren hospitalización y complejas cirugías que ponen en riesgo la vida de la mujer. Se producen por el ascenso de gérmenes desde la vagina hacia el útero y a los otros órganos intra-abdominales. Son factores de riesgo la promiscuidad sexual y el uso de dispositivos intrauterinos como método anticonceptivo. Son factores protectores el tener pareja única y usar anticonceptivos orales.

En general, se presenta en mujeres entre 20 y 40 años que consultan por dolor abdominal bajo, fiebre y flujo vaginal purulento; al examen físico se encuentra el cuadro febril, dolor abdominal, flujo genital y dolor importante a la palpación del útero y los anexos. Se piden exámenes generales que confirman la infección y ecografía transvaginal para descartar la presencia de tumores anexiales con pus.

El tratamiento puede ir desde antibióticos ambulatorios hasta hospitalización en UCI con tratamiento antibiótico endovenoso y la necesidad de cirugía para extraer los genitales internos y así conservar la vida de la mujer.

Tumor Anexial:
Aumento de volumen en relación a los anexos y habitualmente dependiente de los ovarios. Es una condición muy frecuente y tiene múltiples causas, siendo la más habitual la alteración de la función normal de los ovarios (tumores funcionales) y la de mayor preocupación, el cáncer de ovario. Las mujeres en edad fértil (entre 15 y 45 años) presentan habitualmente tumores funcionales que se resuelven espontáneamente; en cambio, las mujeres de los extremos de la vida concentran los tumores neoplásicos que requerirán mayor estudio y habitualmente resolución quirúrgica.

La mayoría de las veces se presenta como un hallazgo en una ecografía realizada por otra causa, sin embargo, puede aparecer en consulta por dolor abdominal bajo asociado a alteración en sus ciclos menstruales. Se sospecha con el examen físico y se confirma con ecografía transvaginal, de vital trascendencia en describir las características del tumor y en base a ello tomar las conductas terapéuticas adecuadas.

El tratamiento depende de cada caso; en general pacientes en edad fértil -con tumores benignos de menos de 8 cm- bastará con seguimiento y control por 3 a 6 meses, donde el 80% de los casos se resolverá espontáneamente.

Aquellas pacientes en los extremos de la vida, con tumores de más de 8 cm o de características ecográficas sospechosas de malignidad, requieren de resolución quirúrgica inmediata.

Control Ginecológico
El control ginecológico habitual se recomienda realizarlo una vez al año, para revisar el método anticonceptivo y realizar exámenes habituales, como papanicolau y mamografía.

Con la colaboración de: Dr. Fernando Troncoso, Ginecólogo de Clínica Santa María.

Fecha publicación: 08/03/2011

 
 
 
 
 
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