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Cuidados en Fiestas Patrias

10 mitos sobre la peligrosa mezcla de alcohol y conducción

Publicado el 17/09/2015

Tomar café antes de ponerse frente al volante, abrir la ventana del auto o mojarse la cara son algunos de los trucos que algunos conductores utilizan para manejar después de haber bebido. Te explicamos por qué estas creencias son falsas y cuáles son los peligros de aplicarlas.

Hay quienes creen que manejar después de haber bebido es posible, utilizando algunos trucos. El toxicólogo de Clínica Santa María, Dr. Arturo Schönffeldt, enumera algunos de estos falsos mitos y nos explica los reales efectos que produce el alcohol en el organismo.

  1. Tomar café: La cafeína no tiene ningún efecto sobre la concentración de alcohol en la sangre, por lo que los efectos del alcohol se mantienen.
  2. Dormir una siesta: El sueño no tiene incidencia sobre la metabolización del alcohol. El factor determinante es el tiempo. “Todo depende de la cantidad ingerida de alcohol. Por ejemplo, 250 cc de vino se demoran entre 5 a 8 horas en eliminarse de la sangre”, asegura el toxicólogo.
  3. Esperar par de horas después de la última copa: No funciona, por la misma razón anterior. Todo depende de la cantidad ingerida y de los mecanismos de eliminación del alcohol. Por eso es mejor no arriesgarse y tomar un taxi o pasar las llaves del auto.
  4. Comer excesivamente mientras se bebe: La comida sólo enlentece el paso del alcohol por el tubo digestivo hacia el torrente sanguíneo. “Esto significa que el trago que se ingiera se absorberá y llegará a la sangre de todos modos, pero en un tiempo mayor, a diferencia de cuando se toma sin haber comido. Finalmente, la concentración de alcohol en la sangre será la misma”, explica el especialista.
  5. Los hombres pueden tomar más sin embriagarse: Si bien es cierto que la mujer tiende a embriagarse más rápidamente, por su menor masa corporal, el tomar en exceso tiene un efecto igual o peor en los hombres.
  6. Tomar cerveza en vez de tragos fuertes: Las bebidas alcohólicas tienen distinta graduación, por lo que la diferencia está en el volumen ingerido. Una botella de 500 ml de cerveza (5.5% alcohol) es igual que tomar 250 ml de vino (11% alcohol) o 125 ml de Pisco (40% alcohol). Con la Ley Tolerancia Cero, un sólo vaso de cerveza basta para estar dentro de la concentración de alcohol no permitida.
  7. Las personas de mayor peso resisten mejor el alcohol y por lo tanto pueden manejar: El peso no influye mayormente, aunque sí el porcentaje de grasa. En personas con sobrepeso y obesidad la metabolización del alcohol puede ser más lenta, pero su efecto final es el mismo, por lo cual no se puede conducir.
  8. Mojarse la cara, abrir la ventana del auto y subir el volumen a la radio: Los efectos del alcohol se generan en el metabolismo, por lo que los estímulos externos no los alteran.
  9. Conducir despacio y con cuidado: Los efectos del alcohol alteran los reflejos y la capacidad de conducción, por lo tanto, manejar a menor velocidad no evita un accidente de tránsito. Si ha bebido simplemente no conduzca.
  10. La leche y el agua bajan la concentración de alcohol en la sangre: La leche sólo enlentece la absorción. Además el alcohol es poco liposoluble, es decir, no se disuelve bien en soluciones grasosas como la leche, por lo cual su ingesta no ayuda mayormente a disminuir la absorción del alcohol, mucho menos a alterar sus efectos. Por su parte, el agua no tiene mayor efecto sobre el alcohol, puede incluso favorecer su absorción.
Con la colaboración de: Dr. Arturo Schönffeldt, toxicólogo de Clínica Santa María.