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Resistencia a la insulina y síndrome metabólico

Cómo controlar estas patologías y evitar la diabetes

Publicado el 02/11/2017

Modificar la dieta -reduciendo la ingesta de alimentos altos en calorías, azúcares, grasas saturadas o de origen animal- y realizar ejercicio puede retrasar o prevenir el desarrollo de diabetes, una enfermedad que afecta a 10% de los chilenos.

La resistencia a la insulina y el síndrome metabólico son la antesala a desarrollar diabetes. Por esta razón, su presencia se define como prediabetes, que se caracteriza por niveles de glucosa en la sangre más altos de lo normal (en ayuna más de 100 mg/dL y menos que 126 mg/dL), pero no lo suficiente como para diagnosticar diabetes. Esta condición no tiene síntomas, por lo que se recomienda consultar con un endocrinólogo o diabetólogo para realizar una evaluación y los exámenes de glicemia y curva de tolerancia a la glucosa desde los 45 años, sobre todo las personas que tengan familiares con diabetes.

Resistencia a la insulina

La insulina es una hormona producida por el páncreas que ayuda a que la glucosa (azúcar), proveniente de los alimentos, pueda entrar a las células y obtener energía para el cuerpo.

La resistencia a la insulina o hiperinsulinemia es una deficiencia metabólica genéticamente determinada en que no se produce suficiente insulina, por lo que parte de la glucosa no puede entrar a las células. Con ello aumenta la glicemia (azúcar en la sangre), generándose la necesidad de más insulina en el organismo. Se crea así un círculo vicioso, que puede desembocar en diabetes cuando el páncreas ya no puede secretar más insulina.

Además, esto expone a la persona a desarrollar obesidad, hipertensión y colesterol alto, poniendo en riesgo la salud del corazón. La hiperinsulinemia está presente en un 30% de la población mundial y la gran mayoría no lo sabe.

Síndrome metabólico

La obesidad, dislipidemia (alteraciones en las concentraciones de los lípidos sanguíneos, como colesterol alto), hipertensión arterial, hiperglicemia (exceso de glucosa en la sangre) y niveles de triglicéridos (grasa) elevados, componen el síndrome metabólico. Si una persona presenta tres de estos factores de riesgo, se le puede diagnosticar el síndrome, que tiene una prevalencia del 35.5% en la población e implica un riesgo cardiovascular y de diabetes. Aunque también incide la edad y los antecedentes familiares, se ha determinado que la mala alimentación y falta de ejercicio son sus principales causantes.

Tratamiento

  • Dietas hipocalóricas, reduciendo la ingesta de azúcares, grasas saturadas o de origen animal e incluyendo ácidos grasos monoinsaturados (aceites de oliva, paltas y aceitunas), además de aumentar el consumo de frutas (bajas en fructosa) y verduras.
  • Ejercicio físico tres veces a la semana, supervisado por un profesional.
  • Fármacos dependiendo del paciente y qué trastornos metabólicos presente.

Con la colaboración de: Dra. Dina Schachter, médico coordinador Centro Médico Endocrinológico, y Dr. Jaime Díaz, diabetólogo de Clínica Santa María.