Cirugía de Hernias

Sobre la Unidad

El grupo de cirujanos de la Unidad de Hernias, tienen especial dedicación y experiencia en las enfermedades o defectos de la pared abdominal e inguinal, lo que les permite brindarle al paciente varias alternativas y seleccionar la mejor opción en forma individual, con un solo objetivo, brindar un tratamiento de excelencia.

Los especialistas que componen la Unidad están en constante perfeccionamiento y actualizados en los avances de esta área, con la finalidad de obtener los mejores resultados posibles y con retorno temprano a la vida diaria.

Todos los cirujanos del equipo son miembros de la American Hernia Society, Sociedad Hispanoamericana de la Hernia, Fellows of American College of Surgeons, Sociedad de Cirujanos de Chile y miembros activos del Foro International Hernia Collaboration, lo que les permite discutir casos en tiempo real con otros expertos alrededor del mundo, accediendo a las mismas opciones que podría tener un caso de similares características y con la misma tecnología.

El Departamento de Cirugía y la Unidad de Hernias, comprometidos con la transmisión de los conocimientos, ha realizado a la fecha, dos cursos de especialidad para cirujanos tanto de Chile como de Latinoamérica y recibe, en rotaciones previamente seleccionadas, a otros especialistas que desean perfeccionar sus técnicas.

¿Qué nos hace diferentes?

En toda cirugía herniana el defecto se debe corregir con una prótesis o malla. Las técnicas tienen un estándar básico de calidad, siendo muy importante cómo el cirujano instala la malla en el lugar y de forma apropiada.

Nuestra Clínica está a la vanguardia en cirugía de hernias abdominales, con la mejor tecnología y con especialistas dedicados a esta área. El equipo de Hernias de Clínica Santa María está entrenado para realizar cualquier técnica quirúrgica, ya sea por vía tradicional como laparoscópica y robótica, para tratar todo tipo de hernias, desde las más comunes hasta las más complejas.

Se destaca por tener una gran experiencia en hacer la Técnica Extraperitoneal (TEP) para hernias inguinales. La TEP es un procedimiento mínimamente invasivo que evita que el cirujano ingrese a la cavidad abdominal, ya que accede a través de un espacio virtual entre el músculo y la fascia –tejido conectivo que se extiende por todo el cuerpo-, disminuyendo los riesgos asociados.

Somos el único centro con experiencia en la Técnica TEP (Técnica Extra Peritoneal) en la reparación de Hernias inguinales por vía videoscópica.  Desde el año 1996 a la fecha, se han realizado más de 2 mil hernioplastías con dicha técnica, en la que no se accede a la cavidad abdominal, sino que se realiza a través de un espacio virtual entre el músculo y el peritoneo/fascia. Éste espacio se convierte en real con gas de CO2 que es inocuo para el paciente, lo que nos permite llegar al defecto de la región inguinal desde atrás o por vía posterior, luego colocar y expandir la malla, reemplazando el tejido enfermo. Al retirar el gas, el propio tejido peritoneal se encarga de la fijación de la misma. Este espacio tiene la gran ventaja que no requiere de suturas y se evita el riesgo de desplazamiento de la malla independiente de los esfuerzos.

La cirugía goza de los estándares de calidad internacional, con recurrencia o recidivas en cifras menores al 1%.

En 2017, Cirugía de Hernias se incorporó a las especialidades quirúrgicas del Centro de Cirugía Robótica. Esta tecnología permite realizar una mayor cantidad de operaciones y que por vía laparoscópica no se podían tratar. El roboto ofrece una alternativa menos invasiva en pacientes con hernias complejas de pared abdominal, grandes hernias inguino-escrotales, hernias en pacientes sometidos a cirugía prostática y hernias recidivadas en pacientes ya operados.

¿Qué es una hernia?hernia

Es un defecto en la pared abdominal por donde sale contenido desde esta cavidad como un saco o protuberancia. Es de tejido peritoneal y puede contener e incluir vísceras intraabdominales o, solamente, grasa.

Generalmente, las causas de una hernia son congénitas y asintomáticas pero se pueden manifestar con el tiempo.

Así también, es posible que se deban a una alteración del metabolismo del colágeno, es decir, un desequilibrio del mismo relacionado a un aumento de la presión abdominal (sobrepeso, tos crónica, problemas de la próstata, embarazo y cirrosis). 

Los traumatismos y accidentes, o esfuerzos físicos bruscos e intensos, pueden predisponer su aparición.

Tipos de hernia

Las hernias abdominales son aproximadamente cinco veces más frecuentes en hombres, siendo las inguinales las más comunes. Se pueden clasificar según su ubicación en dos grandes grupos:

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Ventrales

Se sitúan en la pared abdominal y no están relacionadas con la región inguinal. En este grupo están las umbilicales, las de la línea media o línea alba y las incisionales que tienen relación a una cicatriz postoperatoria.

Además, están las hernias de Spiegel, Petit y lumbares. Todas están dentro del mismo grupo por su baja frecuencia y por la dificultad técnica para su reparación, debido a la anatomía de la región.

Inguinofemorales

 Las hernias inguinales se relacionan con la anatomía del canal inguinal y son más frecuentes en hombres. Las femorales, también llamadas clurales, aparecen por el orificio femoral en el recorrido de los vasos, con el mismo nombre, hacia la extremidad inferior. Estas últimas se diagnostican con mayor frecuencia en mujeres.

Otro tipo de hernias son las traumáticas, porque son causadas por grandes traumatismos, y las complejas ya que se presentan en pacientes con múltiples cirugías, reparaciones previas, megaobesos, comorbilidades complejas y, que independiente de su ubicación, implican experiencia y manejo multidisciplinario.

 

Prevención

No se pueden prevenir los defectos congénitos. Sin embargo, en el caso de las hernias adquiridas es importante actuar sobre los factores predisponentes que aumentan la presión abdominal como el sobrepeso, el estreñimiento, la dificultad para orinar (chorro débil, entrecortado, con residuo postmicción) que sugieren crecimiento de la próstata y el tabaquismo, ya que dentro de sus consecuencias está la tos crónica que aumenta la presión abdominal y el esfuerzo de la pared.

El deporte en la adolescencia y en el adulto joven permite un acondicionamiento de los músculos, la elasticidad tendinosa de las articulaciones es más efectiva y protectora que el ejercicio en etapas más tardías. En general, la actividad física en personas con sobrepeso y mayores, debe ser correctamente guiada porque la sobrecarga favorece la aparición de lesiones y hernias. Quienes van al gimnasio deben priorizar los ejercicios que favorecen la elasticidad muscular por sobre el volumen, además de tener un calentamiento previo adecuado y una correcta elongación al terminar la rutina.

En el caso de las personas que no están acostumbradas a hacer deporte, deben realizarlo con la guía de un profesional para evitar que aparezca una hernia.

Diagnóstico

En general, las personas consultan cuando presentan molestias en la región inguinal o en la pared ventral abdominal. A veces, ésta viene acompañada de una protuberancia palpable o estéticamente inadecuada. Sin embargo, un grupo de pacientes pueden ser diagnosticados de hernia accidentalmente y sin mayores síntomas mientras se realizan exámenes de imágenes por otros motivos.

La mayoría de las veces el examen físico realizado por un cirujano especialista puede ser suficiente para determinar la existencia de una hernia. No obstante, en otros casos, las imágenes permiten confirmar el diagnóstico y observar detalles finos de la anatomía de la región. Por ejemplo, la ecografía de partes blandas, realizada por radiólogos expertos en el tema, son muy certeras; el TAC o escáner de abdomen y pelvis en valsalva (aumentar la presión abdominal) también es de mucha utilidad y la resonancia magnética es necesaria en deportistas, debido a que el diagnóstico diferencial es con lesiones osteomusculares de la región inguinal.

Tratamiento

La hernia es un defecto mecánico que no se puede solucionar con medicamentos ni inyecciones. La única forma de tratarla es a través de la cirugía, cuyo objetivo es reemplazar el defecto con una malla. Existen dos alternativas: técnica abierta (tradicional) o cirugía laparoscópica (de accesos mínimos), opciones que se conversan con el paciente antes de someterlo a una intervención.

Desde el año 2012, el Consenso Mundial sugiere que toda hernia debe ser operada al momento del diagnóstico, independiente del tamaño y ubicación. Esto se basa en que la cirugía electiva tiene una mortalidad cercana al 0%, en cambio cuando es de urgencia va de un 5% hasta un 19%, cuando hay resección intestinal.

El 2001, el gold standard mundial de la cirugía de hernia era reparar el defecto con una malla o prótesis. Desde el 2008 la normativa del Ministerio de Salud dice que toda hernia debe operarse con malla, porque sin ella vuelve a aparecer en más de un 25% de los pacientes.

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