Las precipitaciones intensas y los anegamientos pueden favorecer la contaminación de alimentos y agua con aguas servidas, incrementando el riesgo de contagio de hepatitis A. El Dr. Jaime Poniachik, gastroenterólogo y hepatólogo de Clínica Santa María, explica cómo se transmite esta enfermedad, cuáles son sus principales síntomas y en qué se diferencia de las hepatitis B y C.
Las últimas lluvias registradas en distintas zonas del país han generado condiciones que pueden favorecer la aparición de enfermedades infecciosas. Una de ellas es la hepatitis A, cuyo riesgo de transmisión aumenta cuando las aguas servidas contaminan alimentos o fuentes de agua debido a fallas en los sistemas de alcantarillado.
Esta enfermedad corresponde a una inflamación del hígado causada por el virus de la hepatitis A y se transmite por la denominada vía fecal-oral, es decir, a través del consumo de alimentos o agua contaminados con partículas microscópicas de deposiciones. En ese sentido, el Dr. Jaime Poniachik, gastroenterólogo y hepatólogo de Clínica Santa María, advierte que "cuando existen inundaciones o daños en el alcantarillado, aumenta la posibilidad de que algunos alimentos se contaminen y, eventualmente, aparezcan nuevos casos", por lo que insiste en extremar las medidas de higiene tras eventos climáticos de este tipo.
A diferencia de otras infecciones virales, la hepatitis A suele pasar inadvertida. La mayoría de las personas infectadas no presenta síntomas, por lo que puede transmitir el virus sin saber que está enferma. Cuando existen manifestaciones clínicas, estas suelen incluir un marcado decaimiento, fatiga, fiebre durante los primeros días y, en algunos casos, ictericia, que corresponde a la coloración amarillenta de la piel y de la parte blanca de los ojos. Ante estos síntomas, es importante consultar oportunamente para confirmar el diagnóstico.
Las medidas de prevención son especialmente importantes tras inundaciones o sistemas frontales. En ese contexto, el Dr. Jaime Poniachik enfatiza que "lo más importante es utilizar agua potable, lavar muy bien las frutas y verduras y mantener un adecuado lavado de manos. También es fundamental evitar consumir alimentos que puedan haber estado expuestos al agua de las inundaciones". Además, señala que las personas que han estado expuestas a zonas afectadas por el frente de mal tiempo o que permanecen en albergues pueden reforzar su protección vacunándose contra la hepatitis A, siempre bajo la indicación de un profesional de la salud.
Hepatitis A, B y C no son la misma enfermedad
Aunque comparten el nombre de hepatitis porque afectan al hígado, los virus A, B y C presentan diferencias importantes en su forma de transmisión y en las consecuencias que pueden generar para la salud.
Respecto a estas diferencias, el especialista explica que, "mientras la hepatitis A provoca solo una infección aguda y se transmite por la vía fecal-oral, la hepatitis B y la hepatitis C pueden evolucionar a enfermedades crónicas, aumentando el riesgo de cirrosis y cáncer hepático". Además, ambas se contagian principalmente por contacto con sangre infectada y por vía sexual.
Mientras la hepatitis A generalmente se resuelve de manera espontánea y no produce una enfermedad crónica, las hepatitis B y C requieren seguimiento médico, ya que pueden provocar daño hepático progresivo con el paso de los años.
Conocer estas diferencias y mantener medidas preventivas, especialmente tras episodios de lluvias intensas e inundaciones, resulta fundamental para disminuir el riesgo de contagio y proteger la salud de la población.