El agua es un nutriente esencial para el funcionamiento del organismo. Mantener una hidratación adecuada permite conservar el equilibrio de líquidos y favorecer el correcto funcionamiento del cuerpo. Las necesidades de hidratación dependen de diversos factores, como la edad, el sexo, el nivel de actividad física, la temperatura ambiental y el estado de salud.
Las recomendaciones internacionales señalan una ingesta diaria total de agua de aproximadamente 3,7 litros en hombres y 2,7 litros en mujeres. Estas cifras corresponden al consumo total de agua, incluyendo tanto líquidos (agua, infusiones y otras bebidas) como el agua contenida en los alimentos. Sin embargo, parte importante de esta cantidad proviene de la dieta, por lo que la ingesta directa de agua como bebida suele ser de alrededor de 2 a 2,5 litros al día en adultos, ajustándose según las características y necesidades de cada persona.
“Si bien no existe un volumen único universal de hidratación, las recomendaciones poblacionales sirven como una referencia inicial, pero la indicación siempre debe individualizarse según el contexto metabólico, conductual y ambiental de cada paciente. Desde la medicina del estilo de vida recomendamos que el agua sea la bebida principal en niños, adolescentes y adultos, limitando el consumo de bebidas azucaradas o energéticas, ya que estas se asocian con un mayor riesgo de obesidad y enfermedades cardiometabólicas a largo plazo”, explica el Dr. Guillermo Ávila, internista y jefe del Programa de Medicina del Estilo de Vida.
¿Cuánto es lo recomendado para cada quién?
- Hombres adultos: 3,7 litros diarios
- Mujeres adultas: 2,7 litros diarios
- Adultos mayores, hombres: 2,5 litros diarios
- Adultas mayores, mujeres: 2 litros diarios
- Niños en edad escolar: entre 1,5 y 2 litros diarios
- Adolescentes: entre 2 y 2,5 litros diarios
¿Qué hacer si cuesta tomar suficiente agua?
Desde la medicina del estilo de vida se recomienda:
- Llevar siempre una botella de agua.
- Beber un vaso de agua al despertar y antes de las comidas.
- Consumir frutas y verduras con alto contenido de agua.
- Asociar el hábito de beber agua a rutinas cotidianas o de actividad física.
Función cognitiva
La relación entre hidratación y función cerebral está bien descrita. El especialista explica que incluso una deshidratación leve puede afectar procesos como:
- Atención
- Memoria a corto plazo
- Velocidad de procesamiento mental
- Estado de ánimo y sensación de fatiga
“Esto ocurre porque el cerebro está compuesto en gran parte por agua y depende de un equilibrio adecuado de líquidos y electrolitos para mantener su actividad neuronal. En niños, adultos jóvenes y especialmente en adultos mayores, la deshidratación puede manifestarse con mayor confusión, menor concentración y peor rendimiento cognitivo”, agregó el doctor.
Además, una hidratación insuficiente podría contribuir a un mayor estrés fisiológico, alteraciones metabólicas y un peor bienestar general, por lo que mantener una ingesta adecuada de agua es una medida simple, pero fundamental para la salud.
En colaboración con el Dr. Guillermo Ávila L., médico internista, especialista en Medicina del Estilo de Vida (MEV), jefe del Programa de Medicina del Estilo de Vida de Clínica Santa María.