Alergias alimentarias

¿Tu hijo tiene cólicos?

 

El 40% de los lactantes tiene cólicos y, en algunos casos, podrían deberse a alergias alimentarias, una respuesta exagerada del sistema inmune frente a un alimento inocuo y cuya ingesta genera molestias gastrointestinales.

ALERGIAS ALIMENTARIAS

En los más pequeños, se desencadenan frecuentemente por la proteína de la leche de vaca, que puede pasar a la leche materna si la madre consume algún producto derivado de este animal. Los huevos, maní, trigo, soya y frutos secos también pueden provocar reacciones alérgicas en los menores.

Entre los síntomas se asocian picazón, ronchas, náuseas, diarrea y dolor abdominal que pueden presentarse inmediatamente luego de haber consumido el alimento, pero también después de una hora o incluso en forma tardía, al cabo de 24 o 72 horas. Dependiendo del organismo también pueden aparecer deposiciones con sangre y/o dermatitis atópica, caracterizada por la presencia de manchas rojas con escamas en la piel, asma y reacciones alérgicas graves como la anafilaxia.

¿Cómo saber si tu hijo es alérgico a algún alimento?

Ante la presencia de cualquiera de estos síntomas, se recomienda consultar a un pediatra. Además, es necesario contar con su historial clínico detallado para determinar qué pudo haber causado la reacción alérgica. Es posible necesitar información aportada por exámenes como test cutáneo y/o Inmunoglobulina E (IgE) específica.

Tratamiento


- No consumir el alimento que causa alergia. Si el menor está en período de lactancia, la madre también tendrá que dejar de hacerlo.

- Es posible que un especialista le recete un antihistamínico para administrarlo en caso de ser necesario.

- No basta con “sacar” el ingrediente de la comida. Una ínfima cantidad igualmente puede desencadenar una reacción alérgica.


La predisposición genética es muy importante. De hecho, si el niño tiene un padre alérgico posee entre un 20 - 40% de riesgo de serlo también. Si los dos padres son alérgicos las posibilidades pueden aumentar al 40 - 60%.


Con la colaboración de: Dra. María Angélica Marinovic, inmunóloga infantil de Clínica Santa María.