Dolor en el Cuello

¿Cuándo debes consultar a un especialista?

 

Es una de las molestias de la columna más frecuentes hoy en día, pero en la mayoría de los casos es de fácil tratamiento. No obstante, cuando el malestar no pasa luego de algunas semanas, o se extiende a otras zonas, puede tratarse de una cervicalgia.

dolor de cuello El dolor en el cuello es provocado por problemas musculares o lesiones en distintas estructuras de la columna, como vertebras, articulaciones, discos, ligamentos, nervios o médula. También inciden otros factores, como el estrés. Éste es uno de los más comunes, ya que cuando una persona está bajo presión sufre contracturas musculares.

Si la molestia se concentra en el cuello se pueden tomar medidas básicas, como mejorar la postura y aplicar calor local, pero si el cuadro empeora y perdura por más de 15 días o se irradia a las extremidades, es necesario ir a un especialista. Cuando el dolor se extiende a los brazos se trata de una cervicobraquialgia, que es un cuadro más delicado, producido generalmente por la compresión de un nervio. Entre las más frecuentes se encuentran las hernias cervicales.

Luego de un examen físico y la revisión del historial clínico del paciente, el especialista solicitará -en caso de ser necesario- exámenes complementarios, como radiografías, scanner o resonancia magnética. Mientras se determina el origen del malestar, el tratamiento consistirá en reposo, uso de collar blando, aplicación de calor local, analgésicos o antiinflamatorios y, eventualmente, terapia con kinesiólogo. Con el resultado de los exámenes se determinarán los pasos a seguir. Por lo general, si se trata de una cervicalgia pura, el paciente no necesitará una intervención quirúrgica y el dolor no durará más de un mes. Si es una hernia cervical, en la mayoría de los pacientes, el tratamiento será con medicamentos y kinesioterapia.

Consejos para evitar las molestias

- Reduce el estrés emocional. Practica deportes y técnicas de relajación, además de aprovechar de mejor manera el tiempo libre, permiten disminuir los niveles de estrés. 

- Cuida tu postura. Mantén la cabeza erguida, los hombros atrás y abajo. Evita permanecer sentado y en la misma posición por mucho tiempo y utiliza las barandas de las sillas para apoyar tus brazos.

- Duerme con el cuello en posición neutra. Usa una almohada relativamente plana y evita dormir “boca abajo”.

Con la colaboración de: Dr. Cristián Santos, traumatólogo de Clínica Santa María.