Noticias |

Vivir con malestar abdominal

El mal de Crohn y su diferencia con el colon irritable

Publicado el 14/03/2016

Esta patología crónica se caracteriza por la inflamación de distintos segmentos del intestino, afectando a personas de todas las edades, quienes tienen que soportar fuertes manifestaciones de fiebre, dolor abdominal y diarrea. Conoce más de esta enfermedad poco conocida y a no confundirla con el colon irritable.

El mal de Crohn es una enfermedad intestinal inflamatoria de causa indeterminada, en la cual participan factores inmunológicos, genéticos, alimentarios e incluso infecciosos, que comprenden cualquier segmento del tubo digestivo desde la boca hasta el ano. 

“La mayoría de las veces, esta patología se presenta como úlceras de profundidad variable, además de aftas, erosiones o perforaciones intestinales, en ocasiones de alta complejidad, que puede provocar lesiones en otros órganos, como el colon y el intestino delgado, por ejemplo”, sostiene el Dr. René Estay, gastroenterólogo de Clínica Santa María.

Asimismo, explica el especialista, el daño al tubo digestivo comienza a amenazar al sistema inmunitario por error y destruye el tejido corporal sano. Los síntomas de este problema son:

  • Malestar abdominal con cólicos
  • Fiebre
  • Úlceras
  • Estreñimiento
  • Dolor articular e inflamación de los ojos

Hasta la fecha se desconoce la causa de esta enfermedad, que puede manifestarse en hombres y mujeres, a cualquier edad, aunque generalmente entre los 15 y los 35 años.

Qué lo distingue del colon irritable

El colon irritable es un trastorno funcional, en el cual el sistema digestivo parece normal pero no siempre tiene un correcto funcionamiento. Se caracteriza por dolor y distensión abdominal, variaciones intestinales (estreñimiento constante y diarrea), además de mucosidad fecal, náuseas, gases, vómitos e incluso pérdida de apetito.

Esta patología afecta preferentemente a las mujeres de entre 30 a 50 años.

“La diferencia entre la enfermedad de Crohn y el colon irritable, está dada en que en la primera existe un daño orgánico, mientras que en la segunda sólo hay trastornos funcionales y la estructura está completamente sana”, sostiene el especialista.

Diagnóstico y tratamiento

El gastroenterólogo de Clínica Santa María, enfatiza que es fundamental realizar un diagnóstico a tiempo, pues el mal de Crohn no se puede prevenir. “El examen más frecuente para la detección es por medio de la colonoscopia, a través del cual se encuentran las úlceras sospechosas, que posteriormente pasarán por una biopsia y determinarán la presencia o no del mal de Crohn”, indica el experto.

El tratamiento de esta patología dependerá de la severidad, extensión, profundidad de las lesiones y de si existen otros órganos comprometidos. “Generalmente, se ocupan antiinflamatorios en las crisis, como el cortico-esteroides e inmunosupresores, que ayudan a estabilizar al paciente en sus episodios de dolor”, señala el Dr. Estay.

En este sentido, es necesario aclarar que la cirugía sólo es una alternativa cuando las condiciones del paciente así lo requieren. Lo más efectivo, asegura, es el tratamiento señalado, que será de por vida.

Con la colaboración de: Dr. René Estay, gastroenterólogo de Clínica Santa María.