Noticias |

Prevención del cáncer cervicouterino

La importancia del Papanicolaou

Publicado el 22/04/2016

Muchas mujeres no se realizan el examen por temor a que éste salga positivo, lo que en ocasiones se asocia inmediatamente a la presencia de cáncer. Sin embargo, la realidad es que el PAP permite detectar precozmente células pre cancerosas que pueden ser eliminadas de forma muy sencilla, salvando la vida de millones de personas anualmente. Infórmate más.

El cáncer cervicouterino es el resultado de una infección viral persistente asociada al virus del papiloma humano (HPV), un patógeno que se transmite por la actividad sexual.  Se estima que alrededor de la mitad de las mujeres de nuestra población ha tenido o tendrá el virus en algún momento de sus vidas. Y aunque la gran mayoría se infecta de forma transitoria –ya que los mecanismos de defensa del cuerpo se encargan de eliminarlo– algunas desarrollan lesiones pre cancerosas en el cuello del útero y finalmente un cáncer invasor.

“En Chile, alrededor de 800 mujeres mueren cada año por cáncer al cuello del útero. La detección precoz de la enfermedad es lo único que permite revertirla, por lo que es de vital importancia realizarse los exámenes y controles pertinentes, siendo el primero de éstos el Papanicolaou”, explica el Dr. Iván Rojas, jefe del Servicio de Ginecología, Obstetricia y Neonatología de Clínica Santa María.

El Papanicolaou es un examen preventivo o “de sospecha”, ya que la infección por virus del papiloma humano no produce síntomas. Por esta razón, debe hacerse en forma periódica. La recomendación del Ministerio de Salud es que todas las mujeres deben realizárselo cada 3 años entre los 24 y 64 años.

“La disminución de la mortalidad del cáncer cervicouterino depende de la cantidad de mujeres que se hacen el examen. Actualmente la cobertura del PAP a nivel país es de un 56%, con lo cual la mortalidad en los últimos 20 años ha caído en un 40%”, explica el ginecólogo.

¿Qué pasa si el PAP sale alterado?

“Cuando el ginecólogo nota que el resultado del Papanicolaou está alterado, deriva a la paciente a un médico ginecólogo-oncólogo, quien a través de una colposcopia (mirar el cuello del útero con lentes de aumento) y la eventual toma de una biopsia, diagnosticará si se trata de una enfermedad pre invasora o invasora”, explica el especialista.

En la gran mayoría de los casos, las lesiones pre cancerosas pueden eliminarse mediante un procedimiento quirúrgico menor denominado conización cervical. Esta intervención consiste en extirpar una pieza en forma de cono del cuello uterino, a través de la vagina. Requiere anestesia local o total y, por lo general, no implica más de un día de hospitalización.

“En la mayoría de los casos de lesiones pre cancerosas la conización cervical es tratamiento suficiente. De tres a seis meses después de la operación es aconsejable una consulta de control para que el médico se asegure de la ausencia de lesiones y de una buena cicatrización”, explica el Dr. Rojas.

En un porcentaje menor de casos (menos del 2%) las mujeres pueden presentar complicaciones asociadas al procedimiento, como por ejemplo infertilidad secundaria.  Finalmente, el especialista explica que la vida sexual no se ve afectada por esta intervención, salvo por un periodo de abstinencia post operatoria de algunas semanas, en espera de una adecuada recuperación.

Con la colaboración: Dr. Iván Rojas, jefe del Servicio de Ginecología, Obstetricia y Neonatología de Clínica Santa María.