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Medicación y reposo son clave

Cefalea: Un trastorno que también afecta a los niños

Publicado el 05/10/2016

El dolor de cabeza se puede presentar en niños a partir de los 2 años por distintas causas. Sin embargo, se conoce que puede ser gatillado por factores como el estrés, falta de sueño, calor, mala ventilación, ciertos alimentos y exposición excesiva a pantallas. Infórmate sobre qué hacer ante estos episodios.

A pesar de que el dolor de cabeza se asocia más bien a la vida adulta, esta enfermedad se manifiesta en niños con más frecuencia de lo que algunos puedan creer. En la infancia, la cefalea afecta por igual a hombres y mujeres, mientras que en la adolescencia es más común en el sexo femenino. En general, se presenta con una periodicidad variable y sin la presencia de señales que alerten que sucederá una crisis, como síntomas visuales o vértigo.

Estos episodios de dolor agudo, intenso, recurrente, que aqueja la parte frontal de la cabeza y que es pulsátil (que tiene pulso), muchas veces obligan al menor a suspender las actividades que está realizando, ya que éstos pueden durar por más de una hora. “Su principal característica es que una vez que termina, el niño queda sano hasta una nueva crisis. En algunas ocasiones, es acompañada por dolor abdominal y molestia visual, lo que exige al infante mantener los ojos cerrados”, especifica el neurólogo infantil de Clínica Santa María, Dr. Felipe Giacaman.

El especialista también sostiene que en situaciones excepcionales, esta patología además presenta otros signos neurológicos como confusión, compromiso de conciencia y alteraciones del lenguaje.

Aunque estos dolores de cabeza se provocan por múltiples causas que muchas veces no se logran detectar, hay factores como el estrés, falta de sueño, ejercicio extremo, mucho calor, mala ventilación de espacios cerrados, cargas emocionales extremas, ciertos alimentos como la soya y el chocolate, y el exceso de exposición a pantallas, que pueden precipitar estas crisis.

El diagnóstico consiste en un exhaustivo análisis al menor que incluye historia clínica, examen físico y de laboratorio e imágenes, para así descartar otras causas más graves. “Además, son importantes los antecedentes familiares, ya que con frecuencia en la familia hay historial de dolores de cabeza”, añade el experto.

¿Qué pueden hacer los padres?

El tratamiento de esta patología va a depender de la frecuencia e intensidad de las crisis aunque, en la mayoría de los niños, éste va a consistir en usar analgésicos comunes como el ketoprofeno o paracetamol, mantener reposo y dormir. En casos más severos se puede considerar el uso de medicamentos en forma preventiva y permanente por períodos variables de tiempo, siendo los más comunes la flunarizina y el propanolol.

“Cabe destacar que este tipo de cuadros no se curan, sólo se manejan, existiendo siempre el riesgo de que el niño sufra recaídas y mejoras a lo largo de su vida. Por lo tanto, que los padres identifiquen los gatillantes va a ser fundamental para reducir la frecuencia de las crisis”, finaliza el neurólogo infantil de Clínica Santa María.

Con la colaboración de: Dr. Felipe Giacaman, neurólogo infantil de Clínica Santa María.