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Día Internacional de la Incontinencia Urinaria

¿Cuál es el tratamiento más adecuado para ti?

Publicado el 14/03/2017

Afecta hasta el 30% de las mujeres –con una mayor prevalencia sobre los 40 años–, que ven comprometida su calidad de vida, al interferir con el desarrollo normal de las actividades diarias. Infórmate sobre los procedimientos o terapias indicadas según el tipo de incontinencia y que pueden solucionar esta complicación parcial o totalmente.

La incontinencia urinaria consiste en la pérdida involuntaria de orina, lo que deteriora la vida personal y social de quienes lo sufren. “Afecta mayormente a mujeres y se puede presentar como incontinencia de esfuerzo o de urgencia, las cuales tienen distintas causas y tratamientos”, señala el Dr. Carlos Rondini, uroginecólogo de Clínica Santa María.

La incontinencia de esfuerzo se refiere al escape de orina al toser, estornudar, reírse o levantar pesos y se debe al debilitamiento del piso pélvico –conjunto de músculos y ligamentos que sostienen en la posición adecuada a la vejiga, uretra, útero, vagina y recto, para su normal funcionamiento–.

Entre las causas de este tipo de incontinencia, figuran estar en etapa postmenopáusica –donde los tejidos pierden la tonicidad y elasticidad normales debido a la falta de hormonas–, haber tenido partos vaginales múltiples, cirugías de la pelvis o parte inferior del abdomen, y tener de obesidad y/o tabaquismo. “Ésta se puede manifestar aisladamente o en combinación con otras afecciones del piso pélvico como prolapso del útero, vejiga o recto”, sostiene el especialista.

La incontinencia de urgencia, por su parte, se debe a una vejiga hiperactiva, es decir, que se contrae de forma involuntaria antes de llenarse. Se presenta en las mujeres como un aumento de la frecuencia miccional (necesidad de orinar más seguido) y/o en el deseo súbito de orinar, al punto de no alcanzar a llegar al baño. “Aunque en la mayoría de los casos la causa es desconocida, se puede relacionar al consumo de algunos alimentos, alcohol, tabaquismo y estreñimiento, mientras que en otras ocasiones se asocia a patologías más graves como cáncer vesical o cistitis crónica”, indica el Dr. Rondini.

Diagnóstico

El especialista explica que el diagnóstico de esta enfermedad, se realiza mediante una entrevista a la paciente, un examen físico, una ecotomografía, pruebas de orina y en ciertas ocasiones, estudios urodinámicos para conocer la función y estado tanto de la vejiga como del tracto urinario.

Los tratamientos más eficaces

El doctor especifica que los tratamientos para esta patología van a depender del tipo de incontinencia que se padezca. Pueden ser farmacológicos (por vía oral o intravesical), quirúrgico o una combinación de ambos. “Además, éstos se pueden complementar con cambios de hábitos alimenticios y ejercicios de Kegel, los cuales son útiles para fortalecer los músculos pélvicos”, agrega el uroginecólogo de Clínica Santa María.

La cirugía para la incontinencia de esfuerzo consiste en la instalación de una cinta de material sintético bajo la uretra media, por vía transvaginal y libre de tensión, que funciona como un reemplazo de los soportes dañados que causan la pérdida de orina involuntaria. “Este proceso tiene un 90% de probabilidades de éxito, es una cirugía de corta duración, con anestesia regional y, al ser mínimamente invasiva, tiene una rápida recuperación, permitiendo que la persona esté a las 24 horas en su casa”, afirma el profesional.

En cuanto a la incontinencia de urgencia, el experto destaca a la terapia de neuromodulación central, que es un tratamiento a largo plazo y que se realiza con una nueva tecnología llamada InterStim®. “Este pequeño dispositivo proporciona impulsos eléctricos suaves que ayudan a restablecer la actividad nerviosa normal, lo cual le permite a la paciente orinar normalmente”, detalla el Dr. Rondini.

No obstante, el doctor advierte que este tratamiento sólo se puede utilizar después de que la paciente haya probado otros métodos sin obtener resultados positivos o si presenta intolerancia a ellos.

Con la colaboración de: Dr. Carlos Rondini, uroginecólogo de Clínica Santa María.