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Cinco enfermedades comunes del verano

Publicado el 18/01/2018

Infecciones gastrointestinales, quemaduras de sol, otitis, conjuntivitis e infecciones urinarias son algunos de los problemas que se presentan de forma frecuente en esta época. Infórmate sobre cómo prevenirlos y disfruta de esta temporada sin contratiempos.

Enfermedades gastrointestinales

Durante el verano aumentan estas patologías producto de una mala higiene (incorrecto lavado de manos antes de la preparación de alimentos y una inadecuada manipulación de éstos y de la superficie donde se va a cocinar). La infección gastrointestinal puede manifestarse con diarrea, vómitos, dolor abdominal, fiebre y complicarse con una deshidratación.

Por lo anterior, es fundamental comer en lugares con condiciones de higiene adecuadas (autorizados para la venta de alimentos). Se recomienda consumir productos frescos y cocidos (evitar mariscos y pescados crudos) y tomar agua potable. Al cocinar es necesario lavar bien las frutas y verduras, mantener los alimentos refrigerados (especialmente mayonesa, cremas y postres lácteos) y evitar la contaminación cruzada (no usar el mismo cuchillo y superficie para cortar carnes y verduras).

Quemaduras solares

Ante una exposición al sol prolongada y sin precaución los efectos inmediatos son quemaduras leves o graves, pero en el largo plazo puede provocar cáncer a la piel. Para evitar los daños producidos por los rayos UV, se recomienda no tomar sol entre las 10 y las 16 horas; aplicarse protector solar de SPF 30, media hora antes de la exposición y repetir cada dos horas antes o después del baño o secado con toalla; usar quitasol en la piscina o la playa; y utilizar ropa que cubra la mayor superficie posible de piel, sombrero de ala ancha y anteojos de sol con filtro UV.

Otitis

Esta enfermedad se origina debido a la frecuente exposición de los oídos al agua, sobre todo de piscinas, y al posible contacto con gérmenes que entran por el conducto auditivo. La inflamación del oído trae consigo dolor o sensación de obstrucción. Para prevenir esta patología es fundamental secarse muy bien los oídos después de salir del mar o la piscina y mantener una cloración adecuada del agua.

Conjuntivitis

Se puede producir por el contacto excesivo con cloro y desinfectantes de la piscina, generando una inflamación de la conjuntiva –membrana mucosa que cubre la cara posterior de los párpados y la parte anterior del globo ocular–. Se manifiesta con ojos rojos e irritados, lo que puede ir acompañado de dolor, picazón, secreción, sensibilidad a la luz y visión borrosa. La mejor forma de prevenirla es ocupar lentes de agua al nadar.

Infección urinaria

Se produce principalmente por el ascenso de bacterias, a través de las vías urinarias, a la vejiga (cistitis) o incluso hasta los riñones (pielonefritis). Sus síntomas son dolor, pujo y ardor al orinar, urgencia miccional, sensación de no vaciar la vejiga completamente, aumento en la frecuencia de ir al baño, orina turbia y/o de mal olor, entre otros. La humedad genera un ambiente propicio para estos microorganismos, por lo que se recomienda no permanecer con el traje de baño mojado. Además, se aconseja usar ropa interior de algodón, realizarse un aseo genital periódico –limpiando de adelante hacia atrás, en mujeres–, no retrasar la micción cuando existan ganas de orinar y tomar abundante líquido.


Con la colaboración de: Dr. Jaime Lozano, médico jefe del Servicio de Pediatría y Adolescencia de Clínica Santa María.