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Alergias alimentarias: cómo reconocerlas y actuar a tiempo

Alergias alimentarias: cómo reconocerlas y actuar a tiempo

Las alergias alimentarias pueden presentarse a cualquier edad y generar síntomas que van desde molestias leves hasta cuadros graves como la anafilaxia. Identificar sus señales, diferenciarlas de otras reacciones a los alimentos y consultar a tiempo es clave para prevenir complicaciones.

Las alergias alimentarias son una de las reacciones adversas a los alimentos, pero se diferencian de las intolerancias porque involucran una respuesta del sistema inmunológico. Esto significa que el organismo identifica un alimento como una amenaza y desencadena síntomas que pueden repetirse cada vez que la persona vuelve a consumirlo.

“Las alergias alimentarias están dentro del grupo de las reacciones adversas a alimentos, pero la gran diferencia con las intolerancias es que existe una activación del sistema inmunológico”, explica la doctora María de Los Ángeles Contreras, inmunóloga de Clínica Santa María.

A diferencia de lo que muchas personas creen, las alergias alimentarias no siempre aparecen en la primera exposición a un alimento, sino después de contactos previos que generan sensibilización. Por eso, una persona puede haber consumido un producto antes sin problemas y luego comenzar a presentar síntomas.

 

¿Qué síntomas alertan y por qué es importante consultar?

Las manifestaciones pueden aparecer de forma inmediata o tardía. Entre las primeras, que suelen presentarse dentro de la primera hora después de consumir el alimento, se encuentran la picazón en la boca, la aparición de ronchas, el enrojecimiento alrededor de la boca y la inflamación de labios o párpados. En los casos más graves, pueden presentarse sensación de garganta cerrada, dificultad para tragar, tos, problemas para respirar e incluso compromiso de conciencia, situación conocida como anafilaxia.

También existen reacciones tardías, que pueden aparecer horas después del consumo y que suelen manifestarse con síntomas gastrointestinales. Por eso, ante molestias repetidas tras ingerir un alimento, es importante no restarle importancia y consultar con un especialista.

Todo paciente que presente síntomas inmediatos después de consumir un alimento, ya sea de severidad leve como picazón de boca o reacciones más graves como una anafilaxia, debe consultar con un médico inmunólogo clínico para poder diagnosticar su alergia”, señala la especialista.

Contar con un diagnóstico es clave para identificar el alimento involucrado, prevenir nuevas reacciones y saber cómo actuar ante una exposición accidental. En la vida diaria, esto implica leer etiquetas, revisar ingredientes, advertir la alergia al comer fuera de casa y poner especial atención a la contaminación cruzada durante la preparación de los alimentos.

“Los pacientes que presentan reacciones severas, es decir, una anafilaxia, deben portar siempre su autoinyector de adrenalina, porque cuando uno sale a comer afuera es muy difícil lograr saber si existe o no contaminación cruzada en los alimentos”, advierte la doctora Contreras.

En los últimos años, las alergias alimentarias han aumentado tanto en niños como en adultos. Aunque sus causas no responden a un solo factor, hoy se sabe que influyen elementos como la predisposición genética, alteraciones en la barrera cutánea, cambios en la microbiota y hábitos alimentarios menos saludables. Frente a cualquier sospecha, una evaluación oportuna permite confirmar el diagnóstico, recibir orientación y reducir el riesgo de futuras complicaciones.

 

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