Cáncer colorrectal: factores de riesgo, señales de alerta y detección oportuna

Los hábitos de vida, los controles preventivos y la atención a los cambios del organismo son fundamentales para reducir los factores de riesgo y favorecer la detección oportuna de esta enfermedad.
El 80% de los cánceres colorrectales son esporádicos, es decir, se desarrollan sin antecedentes familiares. En estos casos, existen hábitos que pueden generar alteraciones en las células que favorecen la aparición de la enfermedad. Entre las prácticas modificables asociadas se encuentran una alimentación rica en grasas y carnes rojas, alimentos ultraprocesados, además del consumo de alcohol y tabaco.
Frente a estos factores, incorporar hábitos saludables permite reducir riesgos y favorecer una mejor calidad de vida. El Dr. Rodrigo Fernández, coloproctólogo de Clínica Santa María, enfatiza que “mejorar la dieta y hacer deporte es fundamental. Todo eso conllevará a una mejor calidad de vida y disminuirá los riesgos de cáncer colorrectal y también de otros cánceres”.
Cambios que no deben pasar inadvertidos
El organismo puede entregar señales que requieren atención. El sangrado al momento de ir al baño no es normal y debe ser evaluado. También se debe consultar ante cambios sostenidos en la frecuencia de las deposiciones, tanto si aumentan como si disminuyen, y frente a una baja de peso que no tenga una explicación.
Estos signos adquieren especial relevancia cuando aparecen de manera persistente o se presentan conjuntamente. Por ejemplo, una pérdida de peso continua y acompañada de sangrado o modificaciones en el tránsito intestinal requiere una evaluación por un especialista.
La colonoscopía es el principal examen para detectar el cáncer colorrectal y se recomienda realizarla desde los 45 años, edad que anteriormente era de 50 años. Este control debe considerarse incluso cuando no existen síntomas ni antecedentes familiares de la enfermedad.
El Dr. Fernández explica que “sangrar no es normal y habitualmente la gente lo minimiza. Por ello, frente a cualquier cambio nuevo que se mantenga en el tiempo, es importante no atribuirlo simplemente a una molestia digestiva habitual y consultar con un médico”.
La prevención combina hábitos saludables, atención a las señales del organismo y controles médicos en las edades recomendadas. Estas medidas permiten actuar antes de que una eventual enfermedad avance y favorecen un diagnóstico oportuno.