Cómo prevenir infecciones tras el contacto con agua y barro contaminados

La exposición a superficies y residuos contaminados puede favorecer la transmisión de microorganismos perjudiciales para la salud. Por eso, utilizar elementos de protección y adoptar hábitos de higiene adecuados es fundamental para reducir los riesgos.
La recuperación de los espacios afectados requiere una limpieza cuidadosa para evitar que permanezcan condiciones que favorezcan la presencia de microorganismos. Sobre las medidas que deben considerarse durante este proceso, la Dra. Claudia Cortés, Coordinadora de Infectología de Clínica Santa María, enfatiza que “es fundamental utilizar guantes gruesos y zapatos adecuados para evitar lesiones, además de lavar las superficies con una solución de cloro, secar completamente los espacios y mantenerlos ventilados”.
Durante estas labores, también es importante evitar tocarse la cara, especialmente los ojos, la nariz y la boca, mientras se manipulan residuos. Al terminar, se recomienda retirar cuidadosamente los elementos de protección y lavarse las manos antes de realizar otras actividades, para reducir la posibilidad de trasladar contaminantes a otras superficies u objetos de uso cotidiano.
Infecciones y cuidados después del contacto
La exposición a material contaminado puede aumentar el riesgo de contraer enfermedades, especialmente cuando existen heridas o se ingieren alimentos que han estado en contacto con aguas contaminadas. Por ello, es importante mantener medidas de higiene después de realizar labores de limpieza y prestar atención a los productos destinados al consumo.
Frutas, verduras y otros alimentos perecibles que hayan tenido contacto directo con estas aguas deben desecharse. En el caso de los productos envasados herméticamente, pueden conservarse si el envase permanece intacto y su exterior puede limpiarse y desinfectarse de forma segura antes de abrirlo.
El lavado de manos con agua y jabón es fundamental después de manipular residuos, al finalizar las labores de limpieza y antes de comer o preparar alimentos. Si no se dispone de agua, el alcohol gel puede utilizarse como alternativa temporal. Asimismo, las heridas deben limpiarse oportunamente y recibir evaluación médica cuando sean profundas o exista riesgo de infección.
Si después de una exposición a material potencialmente contaminado aparecen síntomas o molestias, es recomendable consultar a un profesional de salud, especialmente si hubo heridas o contacto directo importante. Una evaluación oportuna permite determinar si se requiere tratamiento o alguna medida adicional.
Junto con estas medidas, la vacunación es otro aspecto que debe considerarse, especialmente en quienes participan directamente en labores de limpieza. La Dra. Claudia Cortés destaca la importancia de revisar la protección frente a dos enfermedades que pueden estar asociadas a estas situaciones: “La hepatitis A se transmite por contaminación con agua servida, mientras que el tétanos puede ingresar al organismo a través de heridas producidas durante las labores de limpieza. Por eso, es importante revisar el estado de vacunación y consultar si se requiere alguna dosis”.
La necesidad de recibir o actualizar estas vacunas depende de los antecedentes de cada persona y de las características de la exposición. Por eso, ante dudas sobre el esquema de vacunación o una posible lesión, se recomienda consultar con un profesional de salud.