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Cómo reconocer un infarto a tiempo: las señales y factores de riesgo que pueden marcar la diferencia

doctor Pablo Potthoff, cardiólogo ecocardiografista de Clínica Santa María

Aunque suele asociarse a adultos mayores, los infartos también están afectando a personas jóvenes debido a la presencia de factores de riesgo cada vez más frecuentes. Identificar las señales de alerta, adoptar hábitos saludables y realizar controles preventivos a tiempo son claves para reducir el riesgo y proteger la salud del corazón.

Un infarto al corazón ocurre cuando una arteria coronaria se obstruye e impide el paso de sangre hacia el músculo cardíaco, provocando daño en sus células. Si no se trata oportunamente, puede generar complicaciones importantes, como insuficiencia cardíaca, afectando la calidad de vida del paciente. Este problema, además, ya no afecta exclusivamente a personas mayores. Un estudio publicado en el Journal of the American Heart Association demostró que las enfermedades cardiovasculares son cada vez más frecuentes en adultos jóvenes, lo que refuerza la importancia de reconocer sus síntomas y actuar a tiempo.

El doctor Pablo Potthoff, cardiólogo ecocardiografista de Clínica Santa María, explica que las consecuencias de un infarto pueden extenderse mucho más allá del evento agudo. "El daño que produce un infarto no termina en el momento en que ocurre. Si el músculo cardíaco se ve comprometido, el paciente puede desarrollar insuficiencia cardíaca, una condición que afecta el funcionamiento del corazón a largo plazo", explica.

Los síntomas más comunes incluyen un dolor opresivo en el pecho que puede irradiarse hacia el brazo, el cuello, la espalda o la boca del estómago. También pueden presentarse falta de aire, cansancio intenso o pérdida de conciencia, por lo que reconocer estas señales y consultar de inmediato puede marcar una diferencia en el pronóstico.

 

La prevención comienza antes de los síntomas

En los últimos años, los especialistas han observado un aumento de infartos en personas jóvenes, un fenómeno asociado a múltiples factores de riesgo. Entre ellos destacan los antecedentes familiares de enfermedad coronaria, el sedentarismo, el tabaquismo, el consumo de sustancias nocivas, la hipertensión, el colesterol elevado, las alteraciones del metabolismo del azúcar y el estrés propio del estilo de vida actual.

En ese contexto, el Dr. Potthoff advierte que "no existe una sola causa que explique este aumento. Generalmente, se trata de una combinación de antecedentes familiares, hábitos poco saludables y factores metabólicos que elevan el riesgo cardiovascular desde edades más tempranas".

Por ello, la prevención juega un rol fundamental. Actualmente, la recomendación es no esperar la aparición de síntomas para acudir a un especialista, especialmente si existen factores de riesgo cardiovascular.

"Las personas mayores de 30 años que presenten algún factor de riesgo deberían comenzar a realizar controles preventivos para detectar y tratar estas condiciones antes de que ocurra un infarto", enfatiza el cardiólogo.

Mantener una alimentación saludable, realizar actividad física de forma regular, evitar el consumo de tabaco, controlar enfermedades como la hipertensión, la diabetes o el colesterol elevado, y asistir periódicamente a controles médicos son medidas que permiten disminuir el riesgo cardiovascular. La detección precoz sigue siendo la mejor herramienta para proteger la salud del corazón y prevenir complicaciones que, en muchos casos, pueden evitarse con un diagnóstico oportuno.

 

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