Controles de salud en adultos mayores: qué evaluar para prevenir enfermedades

Las evaluaciones periódicas permiten conocer el estado de salud de las personas mayores y detectar oportunamente cambios o factores que requieran atención. A partir de estos resultados, el equipo médico puede orientar los cuidados y controles más adecuados para cada persona.
Con el paso de los años, aumenta la posibilidad de desarrollar enfermedades como hipertensión arterial, diabetes o colesterol elevado, algunas de las cuales pueden avanzar sin presentar síntomas durante sus primeras etapas. Por esta razón, mantener controles médicos regulares permite conocer oportunamente cualquier cambio en el organismo y tomar medidas para preservar la salud y la calidad de vida.
En este seguimiento, la evaluación debe ir más allá de las enfermedades que ya han sido diagnosticadas. El jefe de Geriatría de Clínica Santa María, doctor Pablo Gallardo, explica que también es necesario observar otros aspectos que pueden modificarse con el envejecimiento. “En una persona mayor no basta con revisar solamente las enfermedades conocidas. También es importante evaluar aspectos como la función neurocognitiva y física, porque estos elementos permiten tener una visión más completa de cómo se encuentra la persona y de qué áreas requieren atención”, señala.
La periodicidad y el tipo de evaluación deben definirse de manera individual. La edad, los antecedentes familiares, las enfermedades previas, los medicamentos utilizados y el nivel de funcionalidad son algunos de los elementos que se consideran para establecer un plan de seguimiento.
Además de los controles generales, existen evaluaciones específicas que pueden incorporarse según las características de cada paciente. Entre ellas se encuentran los exámenes de sangre, pruebas funcionales y estudios de imágenes cuando están indicados. También es importante mantener los controles preventivos asociados a ciertos tipos de cáncer, como el de mama en mujeres y el de próstata en hombres.
Una mirada integral al envejecimiento
El cuidado de la salud durante esta etapa también se relaciona con las acciones que se realizan antes de llegar a la adultez mayor. Adoptar medidas preventivas y mantener un seguimiento médico a lo largo de los años permite identificar oportunamente factores que pueden influir en la salud futura.
En esta línea, el especialista destaca la importancia de comprender la prevención como un proceso que comienza antes de la vejez. “Hoy sabemos que lo que hacemos después de los 40 años puede tener un impacto importante en cómo llegamos a los 50 o 60. Por eso, la prevención debe entenderse como un proceso continuo y no como una acción que comienza solamente cuando aparece una enfermedad”, menciona el Dr. Pablo Gallardo.
De esta manera, el control preventivo se transforma en una instancia para revisar distintos aspectos de la salud, actualizar tratamientos, identificar nuevos factores de riesgo y definir qué evaluaciones son pertinentes para cada persona. Este seguimiento permite acompañar los cambios propios del envejecimiento y favorecer que las personas puedan mantenerse activas y saludables durante esta etapa de la vida.