Cuidar el corazón desde la infancia: la importancia de construir hábitos saludables

Mantener hábitos saludables y conocer los principales factores de riesgo cardiovascular durante la infancia y la adolescencia es fundamental para proteger la salud del corazón y prevenir futuras enfermedades.
Aunque las enfermedades cardiovasculares suelen asociarse a la edad adulta, su prevención puede comenzar desde los primeros años de vida. En este sentido, la alimentación, la actividad física, el descanso y la prevención de conductas de riesgo cumplen un papel importante en la salud cardiovascular de niños y adolescentes, especialmente considerando que algunos factores de riesgo pueden aparecer a edades tempranas.
Uno de los principales aspectos a considerar es la alimentación. El consumo frecuente de alimentos ultraprocesados puede relacionarse con alteraciones metabólicas como resistencia a la insulina y dislipidemias, es decir, cambios en los niveles de lípidos presentes en la sangre. Por ello, promover una alimentación equilibrada desde la infancia contribuye a mantener un peso saludable y reducir factores que pueden afectar al corazón a futuro.
A esto se suma la importancia de mantener una vida activa. Para los niños en edad escolar y adolescentes se recomienda realizar al menos 60 minutos diarios de actividad física de intensidad moderada, idealmente entre cinco y siete días a la semana. Este tiempo no necesariamente debe realizarse de manera continua, ya que puede distribuirse en distintos momentos del día. “Para los niños y adolescentes es esencial mantener una vida sana, que incluye una alimentación saludable, mantenerse alejados del tabaco, las drogas, el alcohol y los vapeadores, además de contar con un sueño reparador que les permita tener energía para realizar actividad física”, explica el Dr. Diego Pérez, cardiólogo infantil de Clínica Santa María.
La prevención también considera controles periódicos que permitan identificar oportunamente posibles factores de riesgo. La evaluación de la curva de peso y talla, el control de la presión arterial y, durante la edad escolar, algunos exámenes como glicemia y perfil lipídico pueden entregar información relevante sobre el estado cardiovascular. La presión arterial, en particular, debería controlarse desde los tres años, especialmente en niños con antecedentes familiares de hipertensión o diabetes.
Reconocer las señales de alerta
Junto con los controles preventivos, es importante reconocer algunas señales que pueden requerir una evaluación médica, como dolor en el pecho, palpitaciones o dificultad para respirar, especialmente cuando aparecen durante la actividad física.
En estos casos, resulta especialmente importante observar si existe un cambio respecto del rendimiento habitual del niño o adolescente, por ejemplo, cuando comienza a presentar cansancio frente a actividades que anteriormente realizaba sin dificultad. “También debería consultar un paciente que tenga fatiga más de lo habitual al hacer actividad física moderada o extenuante”, señala el especialista.
La detección temprana de estos factores y síntomas permite evaluar cada caso de manera oportuna y adoptar las medidas necesarias. Así, incorporar hábitos saludables, realizar controles preventivos y prestar atención a los cambios en la respuesta del organismo frente al ejercicio son acciones fundamentales para cuidar la salud cardiovascular desde la infancia.