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Detección del cáncer de mama: cómo se complementan la mamografía y la ecografía

Detección del cáncer de mama: cómo se complementan la mamografía y la ecografía

Los controles periódicos permiten conocer las características de cada persona y definir qué exámenes pueden ser más adecuados para una evaluación oportuna.

Cuidar la salud implica incorporar controles preventivos de acuerdo con la edad, los antecedentes y las recomendaciones de los especialistas. Dentro de esta evaluación, la mamografía y la ecografía son herramientas que aportan información diferente y pueden utilizarse de manera complementaria.

La mamografía utiliza rayos X para obtener imágenes y es uno de los principales exámenes utilizados para la detección temprana del cáncer de mama. Su capacidad para identificar determinados cambios permite encontrar alteraciones que pueden no ser perceptibles durante un examen físico.

La ecografía, en tanto, utiliza ondas de ultrasonido para generar imágenes de los tejidos y permite observar características que ayudan al especialista a comprender mejor su composición. A diferencia de la mamografía, no utiliza radiación y su indicación se define de acuerdo con las necesidades de cada paciente. 

“La ecografía es muy buena para detectar nódulos pequeños. Por eso, puede ser un examen complementario a la mamografía y ayudarnos a conocer mejor algunas características de la mama”, explica la Dra. Marcia Valenzuela, cirujano especialista en mastología de Clínica Santa María.


¿Cómo se define qué examen necesita cada persona?

La mamografía es el examen de base dentro de la evaluación preventiva y, a partir de sus resultados, el especialista puede determinar si es necesario complementar la información con una ecografía u otros estudios. Para tomar esta decisión también considera elementos como la edad, los antecedentes familiares y personales, las características del tejido y los resultados de controles anteriores.

Por eso, los exámenes pueden cumplir distintos objetivos según el momento de la evaluación. Mientras la mamografía constituye el punto de partida de los controles preventivos, otros estudios pueden solicitarse posteriormente cuando es necesario analizar con mayor detalle una característica observada en las imágenes.

Los resultados son revisados por especialistas y, cuando aparece algún hallazgo que requiere atención, se determina el paso más adecuado. Puede ser suficiente mantener un seguimiento, solicitar nuevas imágenes o, en determinadas situaciones, realizar una biopsia. Para ordenar los resultados de las imágenes se utiliza el sistema BI-RADS, que ayuda a orientar la conducta médica.

“Para interpretar los resultados de las imágenes utilizamos una clasificación llamada BI-RADS, que nos permite ordenar los hallazgos según sus características y establecer una conducta para cada caso. Es una herramienta que facilita que la evaluación sea clara y que podamos hacer un seguimiento adecuado cuando corresponde”, señala la especialista.

Cuando se indica una biopsia, esta permite obtener una pequeña muestra de tejido para analizarla y conocer con mayor precisión el origen de una alteración. Si eventualmente se confirma un cáncer, se realizan estudios adicionales para conocer sus características y definir el tratamiento más adecuado para cada paciente.

Mantener los controles recomendados permite realizar este proceso de manera ordenada y resolver las dudas directamente con el equipo de salud. La mamografía y la ecografía son herramientas que pueden complementarse, pero la indicación de cada una debe responder a las necesidades particulares de cada persona.

 

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