Espirometría: ¿Cómo saber si tu hijo tiene asma?

La espirometría es una prueba que mide la capacidad y el funcionamiento de los pulmones. Consiste en respirar a través de un dispositivo llamado espirómetro, que registra la cantidad de aire que se puede inhalar y exhalar, así como la velocidad con la que se hace.
Esta prueba estandarizada requiere de ciertas maniobras por parte del paciente y ayuda a evaluar la función pulmonar, se recomienda hacerla desde los 5 años ya que los niños y niñas a esa edad ya pueden seguir instrucciones precisas como inhalar profundamente y exhalar con fuerza, lo que es necesario para obtener resultados precisos cuando se sospecha asma u otras enfermedades respiratorias.
El asma es una enfermedad que se caracteriza por la presencia de episodios repetidos de obstrucción bronquial, habitualmente gatillados por infecciones virales, este problema se debe a una inflamación crónica de los bronquios. El tratamiento consiste en contrarrestar esta inflamación persistente bronquial con el uso de un antiinflamatorio, que en este caso es un corticoide inhalado de uso permanente, todos los días, aunque el paciente no tenga síntomas. El manejo de la inflamación bronquial evitará que el paciente se obstruya frente a la exposición a distintos gatillantes como las infecciones virales, contaminantes ambientales o contacto con alérgenos frente a los cuales puede estar sensibilizado.
“La única manera en que los pacientes puedan evitar los síntomas de asma, prevenir las crisis y tener una buena calidad de vida es la constancia en el uso del tratamiento de mantención o tratamiento permanente (corticoide inhalado), que es lo que más cuesta, como en todas las enfermedades crónicas. También es fundamental una adecuada técnica inhalatoria junto con una aerocámara de buena calidad” aconseja la doctora Ana María Herrera, Broncopulmonar infantil de Clínica Santa María.
La espirometría es útil para el diagnóstico de asma y también lo es para hacer el seguimiento del paciente a lo largo del tiempo, se recomienda hacerla al menos 1 vez al año.
Con colaboración de la Dra. Ana María Herrera, Broncopulmonar infantil de Clínica Santa María.