Saltar al contenido principal
Volver
Novedades

Hígado graso y la importancia de adoptar hábitos para cuidar este órgano

Hígado graso y la importancia de adoptar hábitos para cuidar este órgano

Mantener un peso saludable, llevar una alimentación equilibrada y realizar ejercicio frecuente son claves para reducir el riesgo de desarrollar esta enfermedad, que cada vez se diagnostica con mayor frecuencia.

El hígado graso, actualmente denominado Enfermedad Hepática Esteatótica asociada a Disfunción Metabólica, se caracteriza por la acumulación excesiva de grasa en las células del hígado, en un contexto cardiometabólico donde existe obesidad, diabetes tipo 2, o exceso de grasa intraabdominal, entre otros.  En algunos casos también se suma el consumo de alcohol, lo cual agrava la evolución de la enfermedad. Su principal dificultad es que, en las etapas iniciales, suele avanzar sin presentar síntomas.

En ese contexto, la Dra. Thiare Olguín, médico nutrióloga y coordinadora del Equipo de Nutrición de Clínica Santa María, advierte que "el hígado graso es una enfermedad que puede avanzar durante años sin presentar síntomas. Por eso, los controles preventivos son fundamentales, especialmente en personas con obesidad, diabetes tipo 2 u otros factores de riesgo metabólico".

 

La prevención está en los hábitos

La mejor forma de prevenir esta enfermedad es mantener un peso saludable mediante una alimentación equilibrada, como la dieta mediterránea, y realizar ejercicio de manera regular. También es importante limitar el consumo de alimentos ultraprocesados, azúcares refinados y grasas saturadas.

Sobre este punto, la especialista explica que "el ejercicio no solo ayuda a controlar el peso. La combinación de actividad aeróbica y ejercicios de resistencia permite aumentar la masa muscular, lo que también contribuye a disminuir el riesgo de desarrollar grasa en el hígado".

En quienes ya presentan hígado graso asociado a sobrepeso u obesidad, una reducción del peso corporal superior al 5% puede disminuir la grasa acumulada en el hígado, mientras que una pérdida de entre un 7% y un 10% también ayuda a reducir la inflamación del tejido hepático. En aquellas personas que consumen alcohol, el llamado es a evitarlo. Estos cambios, junto con el tratamiento indicado por el especialista, son fundamentales para evitar que la enfermedad progrese.

Actualmente, el diagnóstico también ha aumentado en personas jóvenes, debido al incremento del sedentarismo, dietas poco saludables con alto consumo de azúcares refinados, grasas saturadas, alimentos ultraprocesados y el mayor consumo de alcohol

Frente a ello, la Dra. Olguín recalca que "con el tiempo el hígado graso puede evolucionar hacia inflamación, fibrosis, cirrosis y en algunos casos incluso necesidad de trasplante hepático, sin dejar de mencionar el riesgo de cáncer hepático (hepatocarcinoma). Detectarlo de forma precoz permite intervenir antes de que el daño sea irreversible".

Por ello, las personas con factores de riesgo, como obesidad o diabetes tipo 2, deberían realizar controles médicos periódicos para favorecer un diagnóstico oportuno y prevenir complicaciones.

 

 

Subir

Conoce más novedades

Novedades por tema