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Infecciones respiratorias infantiles: claves para reconocer síntomas y prevenir complicaciones

Infecciones respiratorias infantiles: claves para reconocer síntomas y prevenir complicaciones

Aunque muchas infecciones respiratorias en niños son de origen viral y evolucionan de forma favorable, algunas pueden avanzar hacia cuadros más complejos. Distinguir cuándo un resfrío puede manejarse en casa y cuándo requiere evaluación médica es fundamental para evitar riesgos.

Durante los meses fríos aumentan las consultas por enfermedades respiratorias en niños, principalmente por infecciones causadas por virus. Resfríos comunes, faringitis, bronquitis, crisis obstructivas, exacerbaciones de asma y neumonías son algunos de los cuadros que pueden presentarse, por lo que reconocer sus características es fundamental para entregar los cuidados adecuados.

La mayoría de estas enfermedades evolucionan favorablemente con manejo en el hogar. Sin embargo, es importante observar el estado general del niño y estar atentos a síntomas que puedan indicar una mayor gravedad.

Una de las principales diferencias entre un resfrío común y una infección respiratoria, como una bronquitis o neumonía, está en la evolución del niño. Mientras un resfrío suele presentar congestión nasal, tos y fiebre durante los primeros días, sin afectar mayormente sus actividades habituales, los cuadros más complejos pueden generar decaimiento, menor consumo de alimentos y líquidos, tos persistente o dificultad respiratoria.

Las bronquitis o neumonías en general tienen mayor compromiso del estado general: los niños comienzan a deteriorarse en cuanto al ánimo, la alimentación y pueden presentar una tos persistente que incluso puede acompañarse de vómitos o dificultad para respirar”, explica la doctora Fabiola Aguila, broncopulmonar infantil de Clínica Santa María.


¿Cuándo consultar y cómo prevenir?

La presencia de fiebre difícil de manejar en casa, que dure más de tres días o que reaparezca después de varios días de evolución, es una señal para solicitar evaluación médica. También se debe consultar ante rechazo alimentario, menor consumo de líquidos o signos de dificultad respiratoria, como respiración acelerada, hundimiento de las costillas o labios azulados.

Los niños menores de un año, prematuros o aquellos con enfermedades respiratorias crónicas como asma, fibrosis quística o daño pulmonar crónico requieren especial atención, al igual que quienes presentan enfermedades cardíacas, neuromusculares o alteraciones del sistema inmune.

Para reducir el riesgo de complicaciones, la especialista destaca la importancia de mantener las vacunas al día, realizar un adecuado lavado de manos, evitar la exposición al humo de tabaco, ventilar espacios cerrados y no enviar a niños enfermos al jardín o colegio.

“La hidratación es clave para mantener un buen estado de salud y, además, ayuda en los cuadros respiratorios a movilizar secreciones y a acortar los tiempos de enfermedad”, agrega la doctora Aguila.

Durante el invierno también es recomendable proteger a los niños del frío con una vestimenta adecuada, que sea respirable, como el algodón, evitando el exceso de abrigo cuando realizan actividad física, ya que la sudoración puede generar incomodidad y humedad en la ropa. Mantener una alimentación variada y un buen descanso también contribuye al cuidado de la salud respiratoria.

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