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Influenza y resfrío: el uso correcto de los medicamentos es clave para una recuperación segura

Influenza y resfrío: el uso correcto de los medicamentos es clave para una recuperación segura

Conocer qué medicamentos son efectivos para tratar la influenza o un resfrío y cuáles deben utilizarse solo bajo indicación médica permite cuidar la salud, evitar efectos adversos y contribuir a prevenir la resistencia antimicrobiana, uno de los principales desafíos de la medicina moderna.

Durante los meses de mayor circulación de virus respiratorios, es común que muchas personas busquen aliviar rápidamente sus síntomas e, incluso, recurran a antibióticos pensando que acelerarán la recuperación. Sin embargo, estos medicamentos están diseñados para combatir infecciones causadas por bacterias y no tienen acción frente a los virus que provocan la influenza o el resfrío común. La diferencia radica en la estructura de estos microorganismos, por lo que cada uno requiere tratamientos distintos y, en la mayoría de los resfríos, el manejo se basa en aliviar los síntomas mientras el organismo combate la infección.

Además de no aportar beneficios en estas enfermedades, el uso innecesario de antibióticos puede generar consecuencias para la salud. La Dra. Milena Chiappe, infectóloga de Clínica Santa María, explica que estos medicamentos no están exentos de riesgos, incluso cuando se utilizan correctamente. "Los antibióticos pueden producir efectos secundarios como alteraciones de la microbiota, alergias o intolerancia. Además, frente a los virus son completamente ineficaces, por lo que su uso no aporta ningún beneficio en estas enfermedades", señala.

A este escenario se suma la resistencia antimicrobiana. Cada vez que un antibiótico se utiliza sin ser necesario, las bacterias más sensibles son eliminadas, mientras que aquellas resistentes sobreviven y continúan multiplicándose. Esto hace que, con el tiempo, las infecciones bacterianas sean cada vez más difíciles de tratar y reduce las alternativas terapéuticas disponibles, ya que el desarrollo de nuevos antibióticos avanza mucho más lento que la aparición de estas resistencias.

Aunque diferenciar una infección viral de una bacteriana no siempre es sencillo, existen algunos síntomas que orientan hacia un cuadro viral, como la congestión o secreción nasal, el dolor de cabeza, los dolores musculares y articulares y el malestar general, especialmente cuando no existen signos de gravedad. De todas maneras, si los síntomas afectan el bienestar o generan preocupación, lo más recomendable es consultar con un profesional de la salud para recibir una evaluación adecuada y evitar la automedicación.

En la mayoría de los casos, las molestias producidas por la influenza o un resfrío pueden manejarse con medidas simples como reposo, hidratación y medicamentos para controlar la fiebre o el dolor. En este sentido, la Dra. Chiappe enfatiza que "la mayoría de los síntomas de la influenza o del resfrío pueden aliviarse con paracetamol, reposo e hidratación. Sin embargo, si la fiebre se mantiene por más de tres días o aparece dificultad para respirar, es importante consultar oportunamente a un médico". Reconocer estas señales permite actuar a tiempo y prevenir posibles complicaciones.

Junto con un tratamiento adecuado, la prevención sigue siendo la mejor herramienta para disminuir el riesgo de contagio y desarrollar cuadros graves. Mantener una correcta higiene de manos, ventilar los espacios cerrados, cubrirse al toser o estornudar y vacunarse contra la influenza cuando corresponde son medidas que ayudan a proteger tanto a las personas como a su entorno. Asimismo, utilizar los antibióticos de manera responsable permite preservar su eficacia para quienes realmente los necesitan.

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