Invierno y adultos mayores: recomendaciones para evitar enfermedades y proteger su salud

Las bajas temperaturas del invierno representan un desafío importante para la salud de las personas mayores. Los cambios bruscos de temperatura, la circulación de virus respiratorios y una alimentación insuficiente pueden aumentar el riesgo de enfermedades e infecciones, por lo que adoptar medidas preventivas resulta fundamental durante esta época del año.
El Dr. Pablo Gallardo, jefe de la Unidad Geriátrica de Clínica Santa María, enfatiza que uno de los cuidados más importantes al salir del hogar es evitar la exposición repentina al frío. “Cuando los adultos mayores salgan a la calle deben evitar los cambios bruscos de temperatura. Para ello, es recomendable utilizar ropa térmica y mantener cubierta la vía aérea superior, disminuyendo así la vulnerabilidad frente a virus y otros microorganismos”, explica.
La protección frente a las enfermedades respiratorias también depende de hábitos cotidianos que contribuyan a fortalecer el organismo. Entre ellos, una adecuada hidratación sigue siendo esencial incluso durante los meses más fríos, cuando muchas personas disminuyen su consumo de líquidos. Los especialistas recomiendan ingerir al menos un litro y medio de agua al día para mantener un buen funcionamiento del organismo.
Alimentación, vacunas y fortalecimiento del sistema inmune en invierno
A esto se suma la importancia de una alimentación equilibrada, especialmente en personas mayores que presentan dificultades para masticar debido a problemas dentales u otras condiciones de salud. Una ingesta insuficiente de calorías y proteínas puede favorecer la pérdida de masa muscular y aumentar la fragilidad física. Por ello, se recomienda mantener controles médicos periódicos que permitan evaluar los requerimientos nutricionales individuales y asegurar una adecuada nutrición.
Otro aspecto clave durante el invierno es la prevención de enfermedades respiratorias mediante la vacunación. Aunque en los últimos años han surgido dudas respecto a la efectividad de algunas vacunas, los especialistas recalcan que estas continúan siendo una de las herramientas más eficaces para reducir complicaciones graves.
“La vacuna contra la influenza es necesaria, es útil y reduce notablemente el riesgo de muerte en los adultos mayores. Debemos volver a confiar en las campañas de vacunación y comprender que son una medida de protección fundamental”, señala el Dr. Gallardo.
Además de la vacuna contra la influenza y los refuerzos contra el COVID-19, existen grupos de personas mayores que requieren una protección adicional debido a su condición de salud. Quienes padecen enfermedades crónicas o reciben tratamientos que afectan el sistema inmunológico presentan un mayor riesgo de desarrollar infecciones graves durante el invierno.
“Las personas que utilizan corticoides o inmunomoduladores por enfermedades reumatológicas o autoinmunes necesitan estar especialmente protegidas, ya que tienen una mayor vulnerabilidad frente a infecciones y complicaciones respiratorias”, advierte el geriatra Pablo Gallardo.
En este contexto, la vacunación contra el neumococo también cobra relevancia en adultos mayores con factores de riesgo, ya que ayuda a prevenir cuadros respiratorios severos, incluyendo algunas formas de neumonía.
La combinación de medidas simples como mantener una adecuada protección contra el frío, alimentarse correctamente, hidratarse de manera suficiente y mantener al día las vacunas recomendadas puede marcar una diferencia significativa en la salud de las personas mayores durante el invierno. La prevención continúa siendo la mejor herramienta para reducir riesgos y enfrentar esta temporada con mayor seguridad y bienestar.