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La importancia del cuidado temprano del cerebro para una mejor calidad de vida

La importancia del cuidado temprano del cerebro para una mejor calidad de vida

Adoptar hábitos saludables y reconocer oportunamente las señales de alerta son pasos esenciales para mantener una buena salud cerebral y reducir el riesgo de enfermedades neurológicas a lo largo de la vida.

El cerebro es el órgano encargado de coordinar y controlar las funciones del cuerpo, por lo que mantenerlo saludable es fundamental para el bienestar físico, emocional y cognitivo. Sin embargo, su cuidado no debe comenzar cuando aparecen enfermedades, sino desde las primeras etapas del desarrollo.

En ese sentido, la Dra. Marcela Paredes, neuróloga infantil de Clínica Santa María, explica que la protección del cerebro empieza incluso antes del nacimiento. "Es importante entender que el cerebro debe ser cuidado desde el momento de la concepción, porque es un órgano que se está formando y que dirigirá todas las funciones del organismo durante la vida", señala.

Para favorecer su buen funcionamiento, la especialista destaca la importancia de mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física, dormir las horas necesarias y cuidar la salud emocional, factores que ayudan a reducir el riesgo de enfermedades neurológicas y favorecen un mejor desempeño cognitivo.

 

Reconocer las señales de alerta también es prevención

Además de los hábitos saludables, la prevención también implica realizar controles médicos y estar atentos a cambios que puedan indicar un problema neurológico. Durante la infancia, el pediatra cumple un rol clave en la detección precoz de alteraciones del desarrollo y, posteriormente, estos controles deben continuar con el médico tratante cuando corresponda.

Respecto de los factores que muchas veces pasan desapercibidos, la Dra. Paredes enfatiza que "el estado emocional influye enormemente en el funcionamiento del cerebro. Por eso es fundamental favorecer ambientes familiares, escolares y sociales saludables, ya que también ayudan a mantener buenos hábitos de sueño, alimentación y ejercicio".

La especialista agrega que existen síntomas que no deben normalizarse. Alteraciones persistentes del sueño, problemas de memoria, dificultades para concentrarse o para realizar actividades que antes eran habituales son señales que justifican una evaluación médica. "Si una persona comienza a notar cambios en su memoria, en su atención o tiene dificultades para dormir de forma mantenida, es importante consultar oportunamente, porque una detección precoz siempre permite actuar a tiempo", concluye.

Al mismo tiempo, la neuróloga advierte que el uso excesivo de pantallas, especialmente durante la primera infancia, puede afectar el desarrollo de las conexiones neuronales y limitar la interacción con el entorno. Por ello, recomienda fomentar el juego, la actividad física, la lectura y las relaciones sociales, promoviendo un uso equilibrado de la tecnología desde edades tempranas.

 

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