Niños y pantallas: Consejos para una interacción más saludable

La alta exposición de menores de edad a celulares, computadoras y otros dispositivos electrónicos ha puesto en alerta a los especialistas, el uso prolongado de estos deteriora su salud física y psicosocial, y el proceso de desarrollo de la visión suele ser uno de los más afectados.
Muchos menores de edad utilizan dispositivos electrónicos a diario, en 2018 a nivel mundial más del 95% de los adolescentes de 13 a 16 años tenían teléfonos inteligentes, superando en un 22% la cifra de 2014. Estos aparatos son utilizados principalmente para interactuar en redes sociales, estudiar y entretenerse, pero tras la pandemia la dependencia a celulares y computadores ha crecido de manera alarmante.
La Academia Estadounidense de Pediatría y el Departamento de Salud de Hong Kong sugieren que la exposición de niños y adolescentes no debería exceder las 2 horas diarias y que, antes de los dos años de vida, debería evitarse todo tipo de pantalla. El Dr. Cristian Sánchez opina al respecto: “Mi postura como oftalmólogo es que este tiempo máximo de exposición a pantallas no debería de existir como tal, ya que es mucho mejor retrasar al máximo el uso de dispositivos electrónicos en los menores. En los adultos este criterio también es aplicable aun cuando se hace más difícil por la amplia difusión de estos dispositivos en actividades cotidianas ineludibles como lo es el trabajo”.
El médico afirma que en este escenario se estima que la mitad de la población mundial podría ser miope para el año 2050. Los especialistas hacen un llamado a fomentar las actividades al aire libre, ya que se ha demostrado que la miopía se ralentiza en los niños que pasan 2 horas diarias en espacios exteriores. Además, los oftalmólogos recomiendan la regla 20-20-20: Cada 20 minutos hacer una pausa de 20 segundos en los cuales se logre enfocar a 20 pies, lo que equivale a 6 metros. Esta técnica es fácil de memorizar y ejecutar, y puede ser un gran aporte para la salud de las personas.
Con colaboración del Dr. Cristián Sánchez, oftalmólogo de Clínica Santa María.