Productos Lácteos: ¿Por qué generan malestar a los adultos?

Desde la niñez se inculca la importancia de tomar leche y consumir productos derivados de ella, pero en la adultez estos productos pueden causar malestar digestivo, diarrea e hinchazón. Estos síntomas ocurren porque el organismo no produce suficiente enzima lactasa para descomponer el azúcar de la leche (lactosa).
“Existen 2 tipos de intolerancia a la lactosa, la genética que está asociada a la disminución de la producción de lactasa por parte del organismo, lo que ocurre de manera natural con la edad y la segunda es la intolerancia adquirida, ésta se desarrolla por un daño temporal en la mucosa intestinal, y sucede después de una diarrea severa, gastroenteritis, enfermedad celiaca no tratada u otras afecciones intestinales, estas suelen ser reversibles” explica la Dra. Sandra Hirsch, gastroenteróloga y nutrióloga de Clínica Santa María.
La aproximación diagnóstica de intolerancia a la lactosa, combina evaluación clínica con pruebas objetivas, como prueba de hidrógeno espirado, test genético o test directo en una endoscopía. “Sin embargo, existe un porcentaje pequeño de la población que experimenta síntomas digestivos al consumir productos lácteos, pero cuyas pruebas de intolerancia a la lactosa resultan negativas. Esto se debe a que otros componentes de la leche pueden causar sensibilidad o malestar como la sensibilidad a las proteínas de la leche, especialmente la caseína, principal proteína de la leche, que puede tener dos variantes A1 y A2” agregó la doctora. Los lácteos derivados de vacas que producen la variable A1(la más común) se asocia a mayores molestias digestivas.
Una vez diagnosticada la intolerancia a la lactosa se recomienda eliminar o reducir el consumo de leche y sus derivados, evitar la lactosa oculta, para ello se debe revisar el etiquetado de alimentos. Y fármacos. Además, los productos lácteos pueden contener aditivos aglutinantes o espesantes como la carragenina, goma guar o goma xatana, entre otros., que también causan molestias digestivas.
En colaboración con la Dra. Sandra Hirsch, gastroenteróloga y nutrióloga de Clínica Santa María.
¿Sabías qué?
Los Lácteos Fermentados como el yogur, el queso y el quesillo tienen niveles de lactosa significativamente reducidos (o casi nulos). Esto se debe a que las bacterias utilizadas en la fermentación consumen la lactosa. El único cuidado es verificar si el fabricante ha añadido lactosa adicional como aditivo de textura.