Prótesis de pulgar: una técnica que marcó un antes y un después en el tratamiento de la artrosis

Clínica Santa María fue el primer centro de Chile y uno de los primeros en Latinoamérica en incorporar esta innovadora cirugía hace ocho años, consolidando una experiencia que hoy permite aliviar el dolor y recuperar la funcionalidad de la mano en pacientes con artrosis avanzada en la base del pulgar.
Abrir un frasco, usar el celular, manejar o tomar los cubiertos son acciones cotidianas que pueden transformarse en un verdadero desafío para quienes padecen artrosis en la base del pulgar. Esta enfermedad produce un desgaste progresivo del cartílago de la articulación, provocando dolor, pérdida de movilidad y una importante disminución de la funcionalidad de la mano.
En sus primeras etapas, el tratamiento puede incluir medicamentos, infiltraciones, terapia física y el uso de órtesis. Sin embargo, cuando estas alternativas dejan de ser efectivas y el daño articular es avanzado, la cirugía de prótesis de pulgar se convierte en una opción que permite aliviar el dolor y recuperar la movilidad.
El doctor Javier González, traumatólogo de Clínica Santa María, explica que el principal impacto de esta enfermedad no está solo en el dolor, sino en cómo limita la autonomía de las personas. "La calidad de vida se ve muy menoscabada en estos pacientes. El dolor llega a ser constante y dificulta actividades simples y cotidianas. Incluso muchos deben usar férulas durante el día y la noche porque el dolor los despierta mientras duermen. Hoy las personas son mucho más activas y esta enfermedad limita considerablemente sus hobbies y su vida diaria", señala.
Una técnica que preserva la anatomía y acelera la recuperación
La cirugía está indicada cuando el paciente ya ha agotado los tratamientos conservadores y los exámenes evidencian un daño importante en la articulación. A diferencia de técnicas más antiguas, este procedimiento reemplaza la articulación dañada preservando la mayor parte de la anatomía del pulgar, lo que permite una recuperación más rápida y mejores resultados funcionales.
Según explica el especialista, "es una cirugía muy anatómica, porque solo se resecan márgenes muy precisos del hueso afectado y se preserva al máximo la estructura del pulgar. Dura menos de una hora y representa una evolución importante respecto de las técnicas antiguas, permitiendo mantener mejor la función y el largo del pulgar".
Actualmente, la evidencia internacional muestra que el 93% de las prótesis permanece funcionando correctamente y sin dolor diez años después de la cirugía. Además, el procedimiento se realiza con anestesia regional, el postoperatorio suele ser poco doloroso y la rehabilitación comienza de forma temprana.
Los beneficios de esta intervención se reflejan principalmente en la posibilidad de retomar actividades que muchas personas habían dejado de realizar debido al dolor. En ese sentido, el doctor González destaca que "lo más significativo es que los pacientes dejan de depender de analgésicos y antiinflamatorios y pueden retomar actividades que habían abandonado por el dolor. Muchos vuelven a practicar deportes, realizar actividades diarias como manejar o jardinería y recuperan una función tan esencial como la de usar su mano sin limitaciones. Realmente les cambia la vida".
Gracias a los avances en cirugía de esta articulación, hoy es posible ofrecer alternativas que no solo alivian el dolor, sino que también permiten recuperar la independencia y volver a desarrollar actividades cotidianas, laborales y recreativas con mayor seguridad, contribuyendo a una mejor calidad de vida.