Qué hacer ante una asfixia por inmersión
Servicio de Urgencia Pediátrica

Puede ocurrir en cualquier época del año, sin embargo, aumentan las cifras durante las vacaciones de verano, ya que los niños están más expuestos a las piscinas, el mar, lagos y ríos.
La asfixia por inmersión se produce por una insuficiencia respiratoria, es decir, una falta de oxigenación general en el cuerpo que se origina al sumergirse en cualquier líquido.
La cifra más alta de estos accidentes se da en niños entre los 1 y 4 años de edad, ya que el 50% de estas emergencias afectan a este grupo etario. Generalmente suceden en piscinas grandes o inflables por descuido de sus supervisores. También son frecuentes en adolescentes y ocurren en lagos, ríos y mar debido a imprudencias al actuar, muchas veces, producto del consumo de alcohol y drogas. Respecto a los menores de 1 año, la asfixia por inmersión suele pasar en las bañeras de las casas. Por último, el número más bajo de casos ocurre entre los 4 y 14 años.
“Entre el 30 y 50% de las asfixias por inmersión provocan la muerte del paciente y, en otros casos, generan graves daños cerebrales. Estos accidentes son la segunda causa de fallecimiento traumático en menores de 4 años y se encuentran dentro de las 10 en los adolescentes. A nivel mundial, se producen aproximadamente 500 mil muertes cada año debido a estas emergencias", explica el Dr. Michelangelo Lapadula, pediatra intensivista en UPCP de Clínica Santa María.
Las secuelas con las que podría quedar el niño o adolescente afectado no dependen del tiempo que estuvo sumergido, sino de los minutos en que cesó su circulación y entró en paro cardiorrespiratorio. Sin embargo, se estima que luego de 3 minutos sin respiración empieza a producirse daño neurológico.
“Los pacientes que ingresan en paro cardiorrespiratorio a los Servicios de Urgencia tienen menos del 10% de probabilidad de sobrevivir, de hecho, en algunos lugares hablan de un 4 a 5%, distinto es el paro asistido en un centro de salud, donde el pronóstico más favorable, añade el Dr. Lapadula.
Para evitar accidentes es fundamental que un adulto siempre supervise al niño o adolescente, especialmente entre el primer y 12 años, en actividades recreativas y en contacto con líquidos, aunque el menor sepa nadar, ya que podrían resbalar y golpearse o presentar un ataque de epilepsia que no les permitirá salir del agua.
Además, es vital que los padres o supervisores sepan maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP), ya que un rescate precoz y oportuno puede marcar la diferencia.
¿Qué se debe hacer ante una asfixia por inmersión?
- Sacar al niño o adolescente del agua.
- Acostarlo en una superficie plana y dura.
- Si está consciente y respira, hay que ponerlo de lado y llamar al Servicio de Rescate.
- Si el menor no responde, se debe iniciar inmediatamente la reanimación cardiopulmonar (RCP) y contactar al Servicio de Rescate. Hay que continuar con las maniobras hasta que llegue el personal de salud (nunca hay que abandonar al paciente).
El Servicio de Urgencia y UPCP de Clínica Santa María cuenta con tecnología de última generación y personal altamente especializado para atender a pacientes con asfixia por inmersión.
Con la colaboración del Dr. Michelangelo Lapadula, pediatra intensivista en UPCP de Clínica Santa María.