Retomar la actividad física: claves para volver a entrenar de forma segura

Después de un período de inactividad, ya sea por vacaciones, una lesión, una enfermedad o simplemente por falta de tiempo, muchas personas deciden retomar el ejercicio con entusiasmo. Sin embargo, volver al mismo ritmo que se tenía antes de la pausa puede aumentar considerablemente el riesgo de sufrir lesiones. Por eso, los especialistas recomiendan planificar el regreso de manera progresiva y considerando el estado físico actual de cada persona.
Uno de los errores más frecuentes al reiniciar la actividad física es intentar recuperar rápidamente el nivel previo de rendimiento. El organismo necesita tiempo para readaptarse al esfuerzo, especialmente los músculos, tendones y articulaciones, que requieren una exposición gradual a las cargas de entrenamiento.
“Antes de volver a entrenar es recomendable realizar una evaluación que permita conocer la condición física de la persona. Esto ayuda a definir de manera más segura el tipo de ejercicio, la intensidad y la progresión adecuada para cada caso”, explica Enrique Enoch, kinesiólogo coordinador del Centro de Salud Deportiva de Clínica Santa María.
La importancia de avanzar paso a paso
La progresión es uno de los principios fundamentales de un retorno seguro al ejercicio. Aumentar la intensidad, la duración o la frecuencia de los entrenamientos demasiado rápido puede generar sobrecargas y favorecer la aparición de lesiones. Por ello, los especialistas recomiendan respetar los tiempos de adaptación del cuerpo y evitar cambios bruscos en la planificación.
Además, es importante estar atento a las señales que entrega el organismo. La sensación de fatiga, la disminución del rendimiento o la presencia de dolor persistente después de entrenar pueden indicar que la carga de ejercicio está siendo mayor a la que el cuerpo puede tolerar en ese momento. En particular, un dolor que se mantiene por más de 72 horas o que aparece de forma aguda durante la actividad física debe ser evaluado por un profesional.
Junto con una planificación adecuada, existen otros factores que influyen directamente en una práctica deportiva segura. Mantener una alimentación acorde a las necesidades de cada persona, asegurar una correcta hidratación y utilizar el equipamiento apropiado para cada disciplina son aspectos que contribuyen a un mejor desempeño y recuperación.
“El descanso también forma parte del entrenamiento. Dormir bien y respetar los períodos de recuperación permite que los tejidos se adapten al ejercicio y disminuye el riesgo de lesiones, especialmente cuando se está retomando la actividad física después de una pausa”, señala el especialista.
Finalmente, se recomienda que el proceso sea guiado por profesionales capacitados, quienes pueden adaptar el entrenamiento a los objetivos y características de cada persona. No es lo mismo prepararse para correr, practicar tenis o realizar ejercicios recreativos, por lo que una planificación individualizada puede marcar la diferencia entre una vuelta exitosa al deporte y una lesión que obligue a detenerse nuevamente.