Síndrome del túnel carpiano: síntomas, causas y cuándo consultar

El hormigueo, adormecimiento y dolor en las manos, pueden ser señales del síndrome del túnel carpiano. Reconocer sus síntomas y consultar oportunamente permite evaluar el compromiso del nervio y definir el manejo más adecuado.
El síndrome del túnel carpiano es una condición médica frecuente que se produce cuando el nervio mediano queda comprimido al pasar por la zona de la muñeca. Si bien puede presentarse en distintas personas, es más habitual durante la etapa media de la vida, especialmente en mujeres entre los 40 y 60 años. También puede afectar a hombres, particularmente a quienes realizan actividades que requieren mayor esfuerzo o el uso frecuente de herramientas.
En muchos casos, su aparición es de origen idiopático, es decir, no existe una causa específica que permita explicar su desarrollo. Sin embargo, determinadas posturas y actividades laborales pueden influir en la persistencia de las molestias. “Una característica bastante orientadora es que los síntomas aparezcan durante la noche o en períodos de reposo. Muchas personas incluso se despiertan con las manos adormecidas”, explica el Dr. Javier González, cirujano especialista en cirugía de la mano y muñeca, en microcirugía de Clínica Santa María.
¿Cómo identificar sus síntomas y cuidar las manos?
Con el avance de la condición, las molestias pueden llegar a interferir con el descanso y dificultar algunas actividades cotidianas que requieren utilizar las manos. En estos casos, observar cómo evolucionan y cuánto afectan la rutina permite identificar cuándo es necesario buscar orientación médica.
Para determinar el grado de compromiso del nervio mediano, se debe solicitar una electromiografía y un estudio de velocidad de conducción nerviosa. Estos exámenes permiten complementar la evaluación clínica y conocer con mayor precisión el funcionamiento del nervio.
Durante la jornada laboral, especialmente en actividades que implican movimientos repetitivos o permanecer frente al computador, realizar pausas y cambiar periódicamente de actividad puede ayudar a reducir la sobrecarga de las manos y muñecas. También se pueden incorporar ejercicios de movilidad, como flexión y extensión de la muñeca, movimientos hacia ambos lados, elongación de la musculatura del antebrazo y movilización de los dedos.
En quienes realizan actividad deportiva, el especialista recomienda considerar elementos de protección adecuados para cada disciplina. Por otra parte, durante el descanso nocturno puede ser útil utilizar una muñequera con férula. “Mantener la muñeca en una posición adecuada mientras se duerme evita que quede excesivamente doblada, lo que puede disminuir la compresión nocturna del nervio y aliviar los síntomas”, señala el Dr. González.
Si las molestias continúan pese a estas medidas o comienzan a afectar el desarrollo normal de las actividades diarias, es importante acudir a un especialista. Una evaluación permite conocer el estado del nervio y determinar el manejo más adecuado según las características de cada caso.