Una nueva vida después del trasplante páncreas-riñón: testimonio de esperanza y recuperación

Hace doce años, Lorena Turina recibió una oportunidad que marcaría un antes y un después en su historia. Se convirtió en la primera paciente en someterse a un trasplante combinado de riñón y páncreas en Clínica Santa María, un procedimiento liderado por el doctor Javier Chapochnick que le permitió recuperar su salud y proyectar su futuro de una manera completamente distinta.
Su historia comenzó a los nueve años, cuando fue diagnosticada con diabetes tipo 1. Con el paso de los años, la enfermedad avanzó y trajo consigo importantes complicaciones. Tras el nacimiento de su hijo, su estado de salud se deterioró progresivamente y, seis años después, desarrolló una insuficiencia renal grado cuatro que la acercaba a la necesidad de diálisis.
En medio de ese complejo escenario, Lorena conoció al Dr. Javier Chapochnick, quien le presentó una alternativa que podía cambiar el curso de su enfermedad: un trasplante combinado de riñón y páncreas. “Me habló de la posibilidad de realizar un trasplante combinado de riñón y páncreas, lo que significaría mejorar tanto la calidad como la cantidad de vida”, comenta.
Según explica el Dr. Chapochnick, Lorena llegó con una diabetes de larga evolución y múltiples consecuencias secundarias derivadas de la enfermedad, entre ellas una insuficiencia renal crónica avanzada. Frente a este cuadro, se decidió realizar un trasplante simultáneo de riñón y páncreas, utilizando órganos provenientes del mismo donante. La cirugía se desarrolló sin complicaciones y con excelentes resultados clínicos.
Para Lorena, el impacto fue inmediato. “Después de mi operación me sentía una superwoman”, recuerda. El nuevo riñón mejoró significativamente su función renal y el nuevo páncreas le permitió dejar atrás la diabetes que la había acompañado durante gran parte de su vida.
Hoy, a más de una década de aquella intervención, Lorena sigue valorando profundamente el profesionalismo, la dedicación y la contención recibida por parte del equipo médico de Clínica Santa María. Su caso no solo marcó un hito para la institución, sino que también demuestra cómo la experiencia médica y el trabajo de equipos altamente especializados pueden transformar la vida de las personas.
Su mensaje para quienes han vivido o esperan un trasplante es claro: mantener la esperanza. Porque detrás de cada procedimiento existe la posibilidad de recuperar la salud, seguir adelante y volver a vivir la vida plenamente.