Virus respiratorios: por qué aún existe riesgo de contagio y cómo prevenirlo

Aunque la circulación de algunos virus respiratorios ha disminuido respecto al inicio del invierno, el riesgo de contagio sigue presente. El frío, las lluvias y los cambios de temperatura continúan favoreciendo la transmisión de estas infecciones, por lo que las medidas de prevención siguen siendo fundamentales.
Actualmente, los virus respiratorios que más circulan son los rinovirus, seguidos por el virus respiratorio sincicial (VRS), la influenza B y la influenza A. Esta última tuvo un importante impacto al comienzo de la temporada, pero su presencia ha ido disminuyendo durante las últimas semanas.
Pese a ello, las condiciones ambientales siguen favoreciendo los contagios. Además, la llegada de la primavera y el inicio de la polinización pueden aumentar la susceptibilidad a presentar síntomas respiratorios.
Las personas con mayor riesgo de desarrollar complicaciones son aquellas que tienen sus defensas disminuidas, como pacientes oncológicos o quienes reciben tratamientos que afectan el sistema inmune. Sin embargo, la gravedad de una infección no depende únicamente del virus, sino también del estado de salud de cada persona.
La Dra. Milena Chiappe, infectóloga de Clínica Santa María, explica que incluso infecciones que habitualmente presentan una evolución leve pueden adquirir mayor gravedad en pacientes inmunocomprometidos. “Hasta un simple rinovirus puede actuar de manera más grave en un paciente con sus defensas comprometidas, por ejemplo, debido a un cáncer, una terapia oncológica, radioterapia o tratamientos con anticuerpos monoclonales”, señala.
Para reducir el riesgo de contagio, es importante mantener medidas de prevención en los espacios donde existe contacto cercano con otras personas. El lavado frecuente de manos con agua y jabón y la ventilación de los lugares cerrados son algunas de las principales recomendaciones.
Además, la especialista destaca la importancia de prestar atención a los lugares donde existe mayor concentración de personas. “En los centros asistenciales, cuando se aglomeran las personas, también aumenta el riesgo. Por eso, durante los desplazamientos hacia el trabajo, especialmente en trayectos más breves, el uso de mascarilla puede ser de utilidad”, indica.
Aunque la temporada respiratoria avanza hacia su etapa final, los virus continúan circulando. Por ello, mantener las medidas de prevención sigue siendo clave para reducir el riesgo de contagio y proteger especialmente a quienes presentan mayor vulnerabilidad.