Cáncer de próstata

cancer_prostata

Este cáncer es muy común en hombres mayores de 50 años. Afecta a la próstata, glándula sexual masculina ubicada debajo de la vejiga y sobre el recto, cuya función es producir parte del semen.

Síntomas

El cáncer de próstata no presenta síntomas cuando está localizado (sin metástasis).

Diagnóstico

  • Primero se realiza un examen de análisis sanguíneo del antígeno prostático específico (APE) o tacto rectal.
  • Dependiendo de los resultados de los exámenes antes mencionados, se requerirá una biopsia. Clínica Santa María cuenta con Trinity®, el equipo más moderno y único en Chile, que permite hacer una biopsia más certera y delimitada que la tradicional, ya que es guiada por fusión elástica, aumentando al doble las posibilidades de identificar un tumor significativo, con mayor precisión, en menor tiempo y con menos complicaciones para el paciente. Ello gracias a un software o programa computacional que fusiona e integra las imágenes de una resonancia magnética multiparamétrica –que delimita el área del posible tumor– tomada previamente, con las de una ecografía en tiempo real.
  • Exámenes complementarios: dependiendo del valor del APE y del grado de agresividad del tumor pueden requerirse un scanner o cintigrama óseo para determinar en qué etapa se encuentra la enfermedad.

¿Cuáles son las etapas de esta enfermedad?

Para la clasificación del cáncer de próstata se emplean las siguientes etapas:

  • Etapa I: incipiente.  El cáncer es asintomático y solo se detecta por un APE elevado o por hallazgo de una cirugía prostática previa. La enfermedad se encuentra solamente en la próstata (tumor microscópico) y el tratamiento ofrece muy buenas posibilidades de curación.
  • Etapa II: localizado. El tumor se detecta por medio de una biopsia por aguja, que se realiza cuando el APE muestra niveles elevados o cuando el tacto rectal muestra algún nódulo sospechoso. En esta etapa las células cancerosas se encuentran solamente en la glándula prostática. Este es un tumor localizado y encapsulado.
  • Etapa III: localmente avanzado. Las células cancerosas están diseminadas fuera del recubrimiento de la próstata hacia los tejidos que la rodean. El examen rectal está alterado o la ecografía transrrectal muestra compromiso extraprostático. Este tumor está fuera de la próstata, pero aún no presenta localización en órganos distantes.
  • Etapa IV: avanzado.  Hay metástasis en los ganglios linfáticos -cerca o lejos de la próstata- o a los órganos y tejidos situados lejos de ella, como los huesos, hígado o pulmones.

Tratamiento

Existen diversos tratamientos los que dependen del tamaño y características del tumor, el valor del APE, edad y patologías asociadas del paciente:

  • Cirugía: extracción del cáncer, puede ser abierta o laparoscópica.
  • Focal One: desintegración de tumores localizados, sin cirugía. Ver más
  • Radioterapia: uso de altas dosis de rayos X u otros rayos de alta energía para eliminar las células cancerosas. Existe la radioterapia externa o Implantes con Semillas (Braquiterapia).
  • Terapia hormonal: se detiene el crecimiento de las células cancerosas mediante la supresión de las hormonas que lo alimentan y lo hacen crecer.
  • Quimioterapia: uso de fármacos para eliminar las células cancerosas.

Prevención

Se recomienda que todos los hombres mayores de 50 años, o a partir de los 40 en pacientes con antecedentes de padre, hermano o tío con cáncer prostático, deben hacerse un examen de APE y un examen rectal.

Cáncer de testículo

El cáncer testicular se debe a un crecimiento anormal de un testículo. Si es detectado y tratado a tiempo, hay altas probabilidades de poder curarse.

Afecta principalmente a hombres jóvenes entre 15 y 40 años. En nuestro país tiene una incidencia cercana a 10 u 11 personas de cada 100. Aproximadamente en el 32% de los casos, presentan una enfermedad diseminada al momento del diagnóstico.

Factores de riesgo

  • Antecedentes de criptorquidia (no descenso del testículo al escroto).
  • Historia familiar de cáncer de próstata.
  • Cáncer testicular previo.
  • Estar dentro del rango de edad antes mencionado.

Diagnóstico

  • El diagnóstico es principalmente clínico.
  • Si hay sospecha con examen clínico, se recurre a un estudio ecográfico.
  • Por último, se realiza una medición de los valores en la sangre de los marcadores tumorales del cáncer para confirmar el diagnóstico, etapificar la enfermedad y realizar un seguimiento a los pacientes.

Tratamiento

El tratamiento de este tipo de cáncer tiene gran éxito. Hay una sobrevida del 93% de los pacientes tratados.

  • El tratamiento inicial es quirúrgico. Se extrae el testículo y cordón espermático completo en bloque.
  • El estudio anatomo-patológico de la pieza operatoria y el estudio de diseminación son decisivos para la elección de los tratamientos complementarios a seguir: cirugía, radioterapia o quimioterapia.
  • En ocasiones se debe realizar una cirugía llamada linfadenectomía lumbo-aórtica, que se realiza por vía laparoscópica.

Prevención

No se conocen las causas de esta enfermedad, por lo que no existe un método certero para poder prevenirla. Para su detección precoz se recomienda el autoexamen.

Cáncer de vejiga

cancer_vejiga

Este cáncer afecta a la vejiga y es tres veces más frecuente en hombres que en mujeres. Según cifras del Ministerio de Salud, provoca la muerte de más de 300 chilenos al año.

Causas

  1. Ser fumador.
  2. Poseer alguna ocupación de riesgo: personas que trabajan en lugares expuestos a la presencia de sustancias cancerígenas como del sector del metal (como el arsénico), industrias de la piel, químicas que generan residuos químicos tóxicos, sector de la impresión, talleres textiles, entre otros.
  3. Tener antecedentes familiares.

Síntomas

  1. Tener sangre en la orina (la orina presenta un color rojo brillante o rojizo).
  2. Dolor al orinar.
  3. Necesitad de ir al baño de forma exageradamente frecuente.
  4. Tener la sensación de querer orinar, pero sin poder hacerlo.

Estos síntomas por sí solos no implican necesariamente que la persona que los padezca tenga cáncer de vejiga. El Urólogo es quien puede diagnosticar esta enfermedad a través de un examen físico

Diagnóstico

  • Historial médico del paciente.
  • Examen físico (palpitación física vaginal o rectal).
  • Exámenes de orina.
  • Cistoscopia: Procedimiento en que el Urólogo mira dentro de la vejiga.
  • Biopsia.
  • Pielografía intravenosa: Radiografía en que se le aplica al paciente una inyección de colorante con yodo que permite ver la vejiga con mayor claridad en las imágenes captadas.

Tratamiento

  • Tipos de cáncer más superficial: se extirpa el tumor a través de la uretra. Como tratamiento complementario se utiliza la quimioterapia, la que además previene posibles nuevos tumores.
  • Tumores más profundos: una vez extirpada la vejiga, se coloca un reservorio que la reemplaza. También se somete al paciente a quimioterapia, que puede utilizarse antes de la cirugía para disminuir el tumor o tras la operación para prevenir nuevos bultos.

Prevención

  • La forma más eficaz es el control médico, a través del cual se puede detectar el cáncer en su fase inicial.
  • Personas con antecedentes familiares o que han sufrido infecciones o trastornos urinarios, deben realizarse controles periódicos.
  • Es relevante aplicar sistemas de protección y seguridad laboral en los puestos de trabajo relacionados con la industria química, textil y cualquier otra que genere residuos químicos tóxicos.

Cáncer renal

cancer_renal

Este cáncer se da por la proliferación exagerada y no controlada de un grupo de células que invaden al riñón, afectando su funcionamiento (su función es filtrar la sangre, eliminar toxinas y desechos metabólicos que circulan por ella)-. Hay casos en que además atacan a los órganos vecinos y en que producen metástasis.

Afecta a hombres y mujeres. Sin embargo, los varones tienen el doble de posibilidades de desarrollarlo y es más frecuente en adultos entre la quinta y sexta década de la vida.

Factores de riesgo

  • Tabaquismo.
  • Exposiciones a ambientes con asbesto, cadmio y solventes orgánicos.
  • El 20% de los cánceres se asocia con la obesidad y dietas ricas en grasas.

Síntomas

  • Presencia de sangre en la orina, sea visible o como hallazgo en un examen.
  • Dolor lumbar o abdominal no relacionado con traumatismos.
  • Autopalpación de masas en el abdomen.
  • Baja de peso involuntaria.
  • Decaimiento, fatiga y anemia.
  • Fiebre sin causa infecciosa evidente.
  • Hipertensión arterial.
  • Sudoración nocturna.

    Los exámenes de imágenes -ecografías o scanner abdominal-, permiten el diagnóstico en pacientes asintomáticos y en etapas tempranas. Al ser así, los resultados del tratamiento pueden ser altamente exitosos.

Tratamiento

  • La cirugía es fundamental para el manejo de esta patología y el éxito dependerá de la etapa en que se encuentre el cáncer (inicial y circunscrito o avanzado y diseminado).
  • Las opciones quirúrgicas deben evaluarse según cada caso. Se deben considerar las características del tumor (tamaño, localización y etapa) y del paciente (edad, función renal, patologías agregadas, entre otros).
  • En el caso de tumores pequeños y localizados en la periferia del riñón, se realiza una nefrectomía parcial (se extirpa solo la lesión tumoral). Puede ser con una cirugía abierta o laparoscópica o con uso de radiofrecuencia (procedimiento en donde se “quema” el tumor con calor).
  • Si el tumor es voluminoso o difícil de extirpar por la ubicación en que está, se indica la nefrectomía radical (extirpación completa del riñón).
  • Si el cáncer invade órganos vecinos o produce metástasis, se deberá evaluar la conveniencia de una nefrectomía radical y se tendrá que considerar el tratamiento con quimioterapia.

Incontinencia urinaria

Incontinencia urinaria en mujeres

La incontinencia urinaria es la pérdida involuntaria de orina. Afecta hasta el 30% de las mujeres –con una mayor prevalencia sobre los 40 años–, que ven comprometida su calidad de vida. Se puede presentar de dos formas:

Incontinencia de esfuerzo

Se refiere al escape de orina al toser, estornudar, reírse o levantar pesos. Afecta principalmente a mujeres, ya que por lo general se debe al debilitamiento del piso pélvico, conjunto de músculos y ligamentos que sostienen en la posición adecuada a la vejiga, uretra, útero, vagina y recto, para su normal funcionamiento. Este tipo de incontinencia puede presentarse aislado o en combinación con otras afecciones del piso pelviano como el prolapso del útero, vejiga o recto.

Causas

  • Estar en etapa postmenopáusica. Los tejidos pierden la tonicidad y elasticidad normales debido a la falta de hormonas.
  • Haber tenido partos vaginales múltiples (especialmente si se usaron fórceps).
  • Haber sido sometida a cirugías de la pelvis o parte inferior del abdomen.
  • Tener obesidad y/o tabaquismo.
Incontinencia de urgencia   

La persona presenta un aumento de frecuencia miccional y/o el deseo súbito e imperioso de orinar al punto de no alcanzar a llegar a un baño, lo que afecta su calidad de vida. Es causada mayormente por una vejiga hiperactiva, es decir, ésta se contrae de forma involuntaria antes de llenarse.

Para la mayoría de los casos, la causa es desconocida. Sin embargo, puede estar relacionada con el consumo de alcohol, tabaquismo, algunos alimentos y estreñimiento. En otras ocasiones, se asocia a algunas patologías más graves, como cáncer vesical o cistitis crónica, para lo cual la persona debe ser evaluada por un especialista.

 

Diagnóstico

Se realiza mediante una entrevista a la paciente, examen físico, ecotomografía, exámenes de orina y eventuales estudios urodinámicos para conocer la función y estado tanto de la vejiga como del tracto urinario.

Tratamientos

Depende del tipo de incontinencia que se diagnostique. Puede ser farmacológico (vía oral o intravesical), quirúrgico o una combinación de ambos. Además, estos tratamientos se pueden complementar con cambios de hábitos alimenticios y ejercicios de Kegel, que ayudan a fortalecer los músculos pélvicos.

Cirugía

El procedimiento para el tratamiento de la incontinencia de esfuerzo (Sling sub-uretral), consiste en una cinta de material sintético que se instala por vía transvaginal libre de tensión bajo la uretra media. Ésta funciona como un reemplazo a los soportes dañados que causan la pérdida de orina involuntaria.

El proceso tiene una corta duración, se utiliza anestesia regional y, al ser mínimamente invasivo, permite una rápida recuperación, por lo que en la mayoría de los casos la paciente vuelve a su casa en 24 horas. Esta técnica quirúrgica ofrece sobre el 90% de probabilidades de éxito.

Terapia de neuromodulación central

Las mujeres con incontinencia urinaria de urgencia, pueden ser candidatas a un tratamiento a largo plazo con la nueva tecnología InterStim®. Este pequeño dispositivo proporciona impulsos eléctricos suaves que ayudan a restablecer la actividad nerviosa normal, lo cual le permite a la paciente orinar normalmente.

Esta terapia, aprobada por la FDA, debe ser utilizada después de haber probado otros tratamientos sin obtener resultados positivos o si se presenta intolerancia a ellos.

El sistema InterStim® incluye un:

  • Neuroestimulador implantable, similar a un marcapasos implantado debajo de la piel.
  • Electrodo (cable fino), que envía los impulsos eléctricos suaves a los nervios que controlan la vejiga.
  • Programador inalámbrico, que le permite ajustar el nivel de la estimulación.

El procedimiento para implantar el electrodo y dispositivo (“marcapasos”) es ambulatorio y mínimamente invasivo. El neuroestimulador se coloca en la parte superior del glúteo justo por debajo de la piel de la paciente y se le entrega un controlador inalámbrico para detener, iniciar y ajustar su tratamiento fácilmente.

La Unidad de Piso Pélvico de Clínica Santa María está conformada por ginecólogos y urólogos especializados quienes entregan un tratamiento integral para el prolapso e incontinencia urinaria.

Incontinencia urinaria en hombres

La incontinencia de orina puede, con menor frecuencia, afectar a hombres que sufren enfermedades neurolígicas o que han sido sometidos a cirugías de la vejiga, próstata o recto. En estas situaciones los principios del estudio y tratamiento son similares y los resultados del tratamiento suelen ser muy favorables.

Infecciones Urinarias

infecciones

Es una infección que se presenta en la vejiga, los riñones y en la uretra. Cuando es en la vejiga recibe el nombre de cistitis y cuando es en la uretra se llama uretritis. En caso de que se desplace a los riñones, toma el nombre de pielonefritis.

Las infecciones urinarias son causadas por bacterias, producen inflamación en estas zonas y pueden afectar cualquier parte del trayecto que recorre la orina.

Es muy común entre mujeres, especialmente en adultas jóvenes, ya que la uretra (conducto por el que sale la orina) está a pocos centímetros del ano. Se calcula que un 20% de las féminas sufrirán al menos un episodio de infección urinaria en su vida.

Existen periodos específicos en la vida en los que hay mayor incidencia de infecciones:

  1. La infancia: tiene directa relación con los hábitos higiénicos.
  2. Inicio de la vida sexual activa en la mujer y se produce por la colonización o adquisición de gérmenes durante la relación sexual.
  3. Menopausia, determinado por los cambios hormonales, que implican modificaciones en el pH de la zona genital.
  4. Tercera edad, etapa en que se acentúan los cambios hormonales y se suman patologías propias de la edad, como la incontinencia y el prolapso.


Síntomas

Los clásicos síntomas de las infecciones urinarias son:

  • Dolor, pujo y ardor al orinar.
  • Polaquiuria (evacuar seguido y en poca cantidad).
  • Incapacidad de aguantar el deseo de ir al baño.
  • Sensación de no haber vaciado la vejiga.
  • Líquido turbio o de mal olor.
  • En algunos casos puede haber sangramiento.

El germen que con más frecuencia se relaciona con estas infecciones es el Escherichia Coli. La gran mayoría afecta solo a la vejiga, pero si llegan a riñón pueden producir una pielonefritis que incluye dolor de espalda y fiebre.

Tratamiento

  • Es con antibióticos, siempre recetados por un especialista y luego de haber realizado un urocultivo.
  • En algunos casos de pielonefritis aguda, se requiere hospitalización y tratamiento antibiótico por vía endovenosa.
  • Nunca se debe automedicar.

Infecciones Genitales

Muchas de las infecciones genitales masculinas y femeninas son causadas por chlamydeas, mychoplasmas, herpes, entre otras. Estas enfermedades son de un difícil diagnóstico, por lo que se requieren exámenes especializados.

Las que más se relacionan con las infecciones urinarias son las chlamydeas y los mychoplasmas, las cuales a su vez se asocian con la infertilidad.

Prevención

  1. No retrasar la micción cuando tenga ganas de orinar.
  2. Orinar tranquila y sin apuro hasta vaciar completamente la vejiga.
  3. Beber diariamente abundante líquido.
  4. Orinar antes y después de tener relaciones sexuales.
  5. Mantener un PH estable en la piel, evitar el cambio continuo de jabones y geles de baño.
  6. Realizar el aseo genital en forma adecuada.
  7. Hacer las necesidades todos los días, preferentemente en la mañana antes de la ducha.
  8. Consulte a su médico ante la primera molestia que tenga al orinar.