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Enfermedades gastrointestinales en verano

La higiene de los alimentos es fundamental

Publicado el 21/02/2014

Mayonesa, cremas y mariscos crudos pueden volverse en enemigos durante las vacaciones. Para mantenerse alejados de los problemas al estómago, lo más importante es cuidar lo que se come.

En épocas de calor aumentan algunas enfermedades gastrointestinales. Tal como explica el Dr. Sergio Carvajal, gastroenterólogo de Clínica Santa María, esto se debe principalmente a la mala higiene y manipulación en el cuidado de los alimentos, que pueden ser portadores de diversos virus, bacterias o toxinas.

Durante el verano hay dos aspectos que influyen en la transmisión de este tipo de patologías. Una es el hecho de ir de vacaciones a lugares en que las medidas de higiene de lo que se come no es la óptima, además de correr el riesgo de consumir agua que no es potable. Un segundo factor es el calor, ya que si se dejan ciertas comidas como postres lácteos, cremas y mayonesas a temperatura ambiente, en ellas pueden proliferar bacterias en períodos muy cortos.

“Otra aspecto que se debe considerar es el consumo de mariscos crudos, que son de alto riesgo, ya que las aguas del mar donde se encuentran están contaminadas y filtran bacterias y toxinas”, agrega el especialista. A raíz de esto, las enfermedades clásicas que se ven son la salmonella, hepatitis A e infecciones gastrointestinales en general.

Síntomas 

Los signos más comunes de estas enfermedades gastrointestinales son: diarrea, vómitos, dolor abdominal, fiebre y deshidratación. Dependiendo del microorganismo que afecte a la persona, los síntomas pueden ser leves o violentos.

Tratamiento 

Si el cuadro es leve, las molestias pueden desaparecer en un par de días y se suele tratar con dieta, hidratación y medicamentos orales. Pero si los síntomas son intensos, se padece de alguna otra enfermedad de base importante (diabetes, insuficiencia renal, problemas cardiacos, etc.), son menores o personas de la tercera edad, se debe consultar tempranamente con un especialista.

“Habitualmente el peligro es la deshidratación, por lo que el tratamiento en los casos graves consta en hospitalizar al paciente y administrarle hidratación endovenosa, algunas veces con antibióticos”, explica el Dr. Carvajal.

Prevención 

• Fijarse en las medidas de higiene de los alimentos, especialmente en épocas de calor.
• Tener cuidado con el agua que se ingiera. Si no se sabe la procedencia, hervirla antes de tomarla.
• Los alimentos deben mantenerse refrigerados, especialmente mayonesas, cremas y postres lácteos. 
• Tener cuidado con los productos del mar y evitar consumirlos crudos (el limón no tienen efecto antibacteriano).
• Evitar comer huevos crudos. 
• Lavar bien, en lo posible con cloro, las frutas y verduras que crecen al nivel de la tierra (por un litro de agua se usa una tapita de cloro. Es importante enjuagar bien después de usar este producto).
• Asear bien los utensilios de cocina.
• Evitar la contaminación cruzada. No usar el mismo cuchillo y superficie para cortar, por ejemplo, carne y verduras.

Con la colaboración de Dr. Sergio Carvajal, Gastroenterólogo de Clínica Santa María.