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Virus Respiratorio Sincicial

Cuidemos a nuestros hijos este invierno

Publicado el 28/07/2015

El Virus Respiratorio Sincicial produce bronquiolitis, una enfermedad que afecta los bronquios de los más pequeños y que genera dificultad para respirar. Casi un 100% de los menores de dos años se han contagiado al menos una vez con este patógeno. El Ministerio de Salud espera que el virus llegue a su peak este fin de mes.

Las infecciones respiratorias agudas en los niños son un motivo de consulta frecuente. La mayoría de estas enfermedades son causadas por distintos virus respiratorios, entre los que destaca el Virus Respiratorio Sincicial (VRS). Existen dos tipos de VRS: A y B y los subtipos de cada uno de éstos.

La mayoría de los niños contrae la enfermedad en su primer o segundo año de vida, pudiendo ocurrir de nuevo más adelante, pero de forma más leve. Alrededor de un 60% de la población infantil se infecta durante el primer año de vida y casi un 100% de los menores de dos años se ha contagiado por lo menos una vez.

La Dra. María Angélica Pérez, médico broncopulmonar infantil de Clínica Santa María, señala: “En los lactantes -niños menores de 2 años- el VRS produce bronquiolitis, una enfermedad que afecta a los bronquios de menor tamaño (bronquíolos) produciendo diferentes grados de dificultad respiratoria que puede llegar a la insuficiencia respiratoria”.

La especialista explica que el VRS produce brotes epidémicos anuales en países con estaciones muy frías como el nuestro, donde habitualmente se extiende desde fines de otoño hasta comienzos de la primavera. Sin embargo, este año el virus se ha comportado de forma poco usual, debido a las variaciones del clima. “No hemos registrado el peak que se generó en esta fecha el 2014. Los cambios de temperatura han generado una mayor impredictibilidad del patógeno”, explica la pediatra broncopulmonar. 

Cómo se comporta el virus

Es posible que el lactante se contagie por un adulto o un hermano que tenga una infección respiratoria aguda alta (rinofaringitis) con una probabilidad del 45%, sin embargo, esta tasa alcanza un 90% con la exposición en las salas cunas. El contagio se produce por la transmisión aérea de las secreciones respiratorias y su depósito en el medio ambiente, como ropa, muebles y manos.

“Luego de un período de incubación de tres a cinco días, aparece secreción nasal transparente, tos y fiebre, manteniéndose inicialmente un buen estado general. Después del tercer o cuarto día de evolución, aumenta la intensidad de la tos y aparecen signos de dificultad respiratoria –problemas para alimentarse, respiración rápida, quejido al respirar, retracción o hundimiento en las costillas, etc. – de intensidad variable. Frente a estos signos clínicos es imperativo consultar a un especialista para establecer el grado real de gravedad del niño”, advierte la Dra. Pérez.

El VRS produce gran inflamación de los bronquíolos y daño de la capa interna de sus paredes (epitelio respiratorio), que al mezclarse con las secreciones de los bronquios, forman verdaderos tapones que obstruyen las vías aéreas de los lactantes, lo cual aumenta la resistencia al paso del aire.

Por lo general, la enfermedad alcanza su mayor intensidad alrededor del quinto día, disminuyendo en forma gradual, con la presencia de tos y silbidos en el pecho que demoran entre tres a cuatro semanas en desaparecer completamente.

Tratamientos

De acuerdo a la especialista, es fundamental la observación y evaluación estricta para detectar de forma precoz las complicaciones y signos de gravedad. Debe tenerse en cuenta que en niños menores de un mes existe el riesgo de apnea –cese de la respiración por más de 20 segundos– secundaria a la infección por el virus.

En el caso de las bronquiolitis leves, el tratamiento se realiza en la casa y consiste en mantener una alimentación adecuada, aseo nasal frecuente con solución fisiológica, buena hidratación y el uso de antipiréticos a dosis recomendadas para el control de la fiebre. Se puede considerar el uso de broncodilatadores y corticoides cuando sea necesario y se indique por el pediatra broncopulmonar o el pediatra, basado en antecedentes genéticos, gravedad y respuesta.

“A los niños con bronquiolitis más grave (2 a 5% de los casos) se debe administrar oxígeno y vigilar la evolución. Habitualmente, esto ocurre en los lactantes pequeños (especialmente menores de 6 semanas de vida) y en niños con factores tales como cardiopatías congénitas, prematurez, daño pulmonar crónico, inmunodeficiencias, fibrosis quística, enfermedades neurológicas y anomalías congénitas importantes”, indica la especialista.

Prevención

Como no se ha desarrollado aún una vacuna para proteger a los niños pequeños de enfermedades por VRS, las principales medidas preventivas son evitar el contacto del lactante o niño pequeño con otros menores o adultos enfermos y fomentar el lavado de manos. También es recomendable controlar la contaminación intradomiciliaria: Humo de tabaco y combustión de parafina o leña.

Con la colaboración de: Dra. María Angélica Pérez, médico broncopulmonar infantil de Clínica Santa María.