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¡Cuida tu tiroides!

Patologías de la glándula

Publicado el 16/10/2015

En Chile, el 20% de la población padece de algún tipo de estas enfermedades y aunque no hay una explicación concluyente respecto a su causa, existe la certeza de que con un diagnóstico oportuno y un tratamiento efectivo es posible controlar y sanarlas.

La tiroides es una glándula ubicada en la parte anterior al cuello y es la responsable de la producción de triiodotironina (T3) y tiroxina (T4), hormonas que controlan el metabolismo, el equilibrio cardiovascular y el crecimiento del organismo.

Al mismo tiempo, la tiroides depende la glándula pituitaria, que se ubica en el cerebro y produce TSH, hormona que estimula a la tiroides a sintetizar T3 y T4.

Hipotiroidismo

El hipotiroidismo consiste en una insuficiencia de T4. Es el más común de los trastornos de la tiroides, ya que afecta aproximadamente a un 5% de la población. Ocurre con más frecuencia en mujeres, su aparición aumenta con la edad y es genética.

Síntomas: Cansancio y debilidad, depresión, intolerancia al frío, aumento de peso (2 a 3 kg), sequedad de la piel y el cabello, estreñimiento y menstruación irregular.

Diagnóstico: Debido a que estos síntomas no son exclusivos del hipotiroidismo, el diagnóstico positivo depende un examen de sangre que indique un nivel elevado de TSH y uno bajo de T4. Como esta condición es hereditaria, en caso de que el resultado del examen sea positivo se debe comunicar a familiares para que también puedan estudiarse.

Tratamiento: El hipotiroidismo es de fácil tratamiento y bajo costo. Se sustituye la hormona que la tiroides no es capaz de producir por una sintética y se controlan los niveles ajustando la dosis.

Hipertiroidismo

Sus indicios muchas veces se confunden con alteraciones nerviosas. Sin embargo, el hipertiroidismo se origina por un exceso en la producción de hormonas tiroideas.

Síntomas: Pérdida de peso, ansiedad e irritabilidad, taquicardias, palpitaciones, bochornos, sudoración, intolerancia al calor, cansancio, debilidad, diarrea o deposiciones más frecuentes de lo habitual, insomnio, pérdida de cabello y menstruación irregular.

Diagnóstico: Se basa en la medición de hormonas tiroideas, a través de exámenes de sangre.

Tratamiento: Para lograr que se liberen menos hormonas tiroideas, hay tres tratamientos: fármacos, yodo radioactivo y, como última opción, cirugía. Ninguno de estos tratamientos es 100% efectivo y  dependerá del médico y paciente el que se deba utilizar.

Los medicamentos utilizados consisten en fármacos que bloquean la producción de hormonas tiroideas y se deben utilizar por tiempo prolongado. El yodo radioactivo, por su parte, destruye el tejido tiroideo, quedando habitualmente en estado hipotiroideo y su suplementación es relativamente simple. Finalmente, la cirugía implica la extirpación total o parcial de la tiroides y se recomienda en casos especiales.

Nódulos en la tiroides

Es una masa de tejido tiroideo o un quiste lleno de fluido que forma un bulto. Son muy comunes y las posibilidades de su aparición aumentan con la edad. Su presencia se calcula en aproximadamente un 10% de la población. De esta cifra, la probabilidad de que sean cancerosos es alrededor de un 8% en los hombres y un 4% en las mujeres.

Síntomas: La mayoría son asintomáticos, pero si el nódulo es grande a veces puede causar dolor o ronquera, incluso dificultar el tragar o respirar.

Diagnóstico: Si el médico encuentra uno o más nódulos durante un examen físico, te ordenará pruebas sanguíneas para determinar si la función de la tiroides está normal, disminuida o aumentada.

Una ecotomografía tiroidea indicará la presencia de una o varias de estas protuberancias, sólidas o quísticas (llenas de fluido), lo que permitirá el control de su crecimiento. Si se sospecha que son cancerosos, se complementará el estudio con una biopsia.

Tratamiento: Cuando los nódulos son cancerosos o sospechosos se recomienda la extirpación de la tiroides o tratamiento con radioyodo. Los que no son cancerosos pueden requerir cirugía cuando su tamaño lo requiera.

La producción de hormonas suele ser independiente de la presencia de estos tumores, pero los que están hiperfuncionando pueden causar hipertiroidismo.  Éstos pueden extirparse quirúrgicamente o tratarse con yodo radioactivo. Todo bulto de este tipo que no sea extirpado necesita ser revisado por su médico cada año.

Con la colaboración de: Dra. Dina Schachter, médico coordinador de Endocrinología.