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Mes de la Diabetes

Los beneficios de las bombas de insulina

Publicado el 10/11/2015

Un mejor control de la enfermedad, con menos requerimientos de insulina, menos episodios de bajas de azúcar y más flexibilidad –lo que se traduce en mejor calidad de vida– son las ventajas que estos dispositivos entregan a los diabéticos insulinodependientes y que reemplazan a las inyecciones. Conoce en qué consiste este tratamiento y quiénes pueden beneficiarse de él.

Entre un 5 y un 8% de la población sufre de diabetes, una enfermedad que si no es bien cuidada puede provocar serios daños al organismo, tanto a nivel cerebral como cardiovascular. Del total de afectados, un  10% sufre de diabetes tipo I (insulinodependiente), por lo que deben inyectarse distintos tipos de insulina varias veces al día, en lo que se conoce como terapia múltiple de inyecciones. Asimismo, deben monitorear sus niveles de glicemia por lo menos 4 veces diarias para poder lograr un control estricto de su diabetes y así poder mantenerse más saludables.

Sin embargo, existe una alternativa que mejora considerablemente la calidad de vida de los pacientes, en particular de los más pequeños y de aquellos que no tienen síntomas cuando van a sufrir una descompensación: Las bombas de insulina.

Estos aparatos, también conocidos como infusores, son pequeños dispositivos digitalizados que permiten la administración de insulina en forma continua las 24 horas del día, habitualmente en el tejido celular subcutáneo (bajo la piel). Liberan la insulina al organismo a través de un catéter plástico unido a una aguja flexible y muy fina que va insertada en la piel, suministrando insulina “ultra rápida” al organismo y reemplazando así la función que cumple el páncreas. Son pequeñas y pueden guardarse en el bolsillo del pantalón.

“En personas sanas, el páncreas produce constantemente pequeñas cantidades de insulina para que las células del organismo puedan utilizar la glucosa que está en la sangre y que proviene de los alimentos. El organismo secreta mayores cantidades de insulina con la ingesta de las comidas, para mantener normales los niveles de azúcar en la sangre en todo momento. Las bombas de insulina han sido diseñadas para imitar este proceso”, detalla el Dr. Jaime Pérez, endocrinólogo y diabetólogo de Clínica Santa María.

El especialista señala que, a diferencia de los tratamientos convencionales, con las bombas se logra un mejor control de la enfermedad,  menor requerimiento de insulina, menor incidencia de hipoglicemias (bajas de azúcar) y mayor flexibilidad, lo que se traduce en una mejor calidad de vida.

“Este dispositivo permite utilizar la cantidad de insulina que se requiere cuando se necesita. Antes de cada comida puede “ordenarle” a la bomba que suministre la dosis de insulina a utilizar, de modo que se ajuste correctamente con la cantidad de carbohidratos que se va a ingerir. Esto permite más libertad y flexibilidad con las comidas, ya que no será necesario ajustarse a un horario ni tener un régimen estricto de alimentación”, asegura el Dr. Pérez.

Si bien las bombas de insulina han sido utilizadas desde los años 80, los avances en medicina han logrado reducir el tamaño de los equipos e incorporar sensores de glicemia que permiten detener la infusión de insulina cuando la tendencia de las glicemias es hacia abajo, lo que es especialmente importante en los pacientes pediátricos.

Finalmente, el Dr. Jaime Pérez afirma que si bien todos los diabéticos tipo I se pueden beneficiar de una bomba de insulina, su costo es alto, por lo que debiera privilegiarse a aquellos subgrupos de pacientes más sensibles, como los niños, las embarazadas, quienes tienen poco control con el tratamiento habitual y los portadores de hipoglicemia asintomática, es decir, que sufren bajas de azúcar sin darse cuenta.

Con la colaboración de: Dr. Jaime Pérez, endocrinólogo y diabetólogo de Clínica Santa María.