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Exposición a Rayos UV

Conoce por qué no existe el “bronceado seguro”

Publicado el 07/12/2016

Dado que durante la primavera y el verano existe una mayor cantidad de radiación ultravioleta, es necesario aumentar los cuidados al exponerse al sol. Infórmate sobre cuáles son los riesgos de exponerte al sol y cuáles son los beneficios de hacerlo de forma moderada.

Durante la época estival muchas personas disfrutan de sus vacaciones, el aire libre, la playa y el agua, lo que puede poner en mayor riesgo la salud de la piel, debido a la radiación solar.

Beneficios versus peligros

La Dra. Irene Araya, dermatóloga de Clínica Santa María, explica que es necesario exponerse al sol para activar los beneficios de la vitamina D –la cual permite metabolizar el calcio necesario para los huesos– y evitar patologías como el raquitismo y la osteoporosis (fragilidad de los huesos), además de prevenir algunos tipos de cáncer. “La RUV también mejora el ánimo de las personas y ayuda a tener una mejor disposición contra la depresión, al liberar una serie de mediadores que lo producen a nivel cerebral y ayuda en tratamientos de enfermedades cutáneas”, añade.

También puede contribuir a mejorar la salud cardiovascular, aumentar las defensas del sistema inmunológico, beneficiar el ciclo saludable del sueño- ya que ayuda a la secreción de la melatonina- y a incrementar la vida sexual.

Sin embargo, lo importante es que esta exposición sea moderada y controlada, para generar un equilibrio que permita obtener las funciones señaladas anteriormente, pero evitando los efectos adversos asociados a la radiación ultravioleta. “La idea es recibir luz solar en los horarios de menor radiación –es decir, antes de las 10 de la mañana y después de las 5 de la tarde– y siempre utilizando bloqueador solar factor 30 o superior”, señala.

Por el contrario, mantenerse expuesto al sol por un largo período y en horarios de mayor radiación –por ejemplo, por motivos estéticos de quienes desean oscurecer su tono de piel–, representa un gran peligro a la salud. “El bronceado es un mecanismo de defensa de la piel ante la exposición no protegida al sol, por lo que no es deseable su adquisición desde el punto de vista médico, ya que es un signo de que la piel está siendo atacada. No existe un bronceado seguro”, enfatiza la Dra. Araya.

Los efectos negativos inmediatos de la radiación ultravioleta (RUV) en la piel son principalmente quemaduras solares, las cuales pueden ser leves o tratarse de un problema de salud más complejo. “Entre los problemas menos graves figura el eritema superficial de la piel (enrojecimiento) que termina con la descamación de ésta, mientras que los más preocupantes son los que comprometen funciones vitales del cuerpo, como el equilibrio hidroelectrolítico (nivel de electrolitos en la sangre como sodio y potasio) y la termorregulación”, detalla la especialista.

Por otro lado, al exponerse en forma crónica y repetida a la radiación ultravioleta, la piel puede sufrir fenómenos como el fotoenvejecimiento y la fotocarcinogénesis, a través de la cual la persona desarrolla algunas formas de cáncer, lo que produce daño directo e indirecto de las células de la piel.

Cómo protegerse del sol

  1. Evitar exponerse al sol en horarios de mayor radiación UV, es decir, entre las 10 y las 16 horas.
  2. Utilizar ropa que cubra la mayor superficie de piel posible.
  3. Usar anteojos con filtros UV. No cualquiera lo tiene, por lo que hay que poner especial atención en eso.
  4. Aplicarse protector solar todos los días, aunque esté nublado. En personas sanas, sin enfermedades o factores de riesgo específicos, basta con emplear uno con SPF 30, ya que la diferencia con los más altos son porcentajes mínimos. Reaplicarse cada 2 o 3 horas.
Con la colaboración de: Dra. Irene Araya, dermatóloga de Clínica Santa María.