Noticias |

Vuelta a clases

Cómo manejar la repetición, cambio de curso o de colegio de tu hijo

Publicado el 06/03/2017

Con el inicio del año escolar, muchos menores se deben enfrentar a nuevas realidades que pueden afectarlos emocionalmente, como no pasar de año, tener que dejar a sus amigos y conocer a otros, o afrontar un desafío en un nuevo colegio. Conoce cómo ayudar a tu hijo de la mejor manera ante estas situaciones.

Son algunos de los problemas más complicados que tienen que enfrentar un gran número de estudiantes y padres durante la vida escolar, y que muchas veces pueden generar frustración, rebeldía o desánimo en el menor.

Es ideal conversar estos temas con anticipación, ya que así el niño comprenderá que estos cambios se hacen por su bienestar. Sin embargo, aunque en un principio el menor haya comprendido los aspectos positivos, luego, al enfrentarse realmente a la situación en marzo, puede mostrar enojo o angustia. Por ello, la experta entrega algunos consejos necesarios a los padres para tener una adecuada transición.

Repetición de curso

Es unas de las experiencias más difíciles que pueda vivir un niño en su etapa escolar. “Las causas pueden ser variadas, desde problemas de aprendizaje a dificultades emocionales, de salud o disfunción familiar”, indica María Pía Castro, psicóloga de Clínica Santa María. Por ello, se debe ser muy cuidadoso al abordar el tema. La especialista enfatiza en la importancia de que los padres le expliquen al menor que tiene que ver la repitencia como una oportunidad, ya sea de reparar los errores, aprender y crecer.

Dependiendo de la razón, se recomienda a los padres que consulten al especialista correspondiente, ya sea un psicólogo, neurólogo, psicopedagogo, fonoaudiólogo o psiquiatra. “Esto es necesario para identificar de mejor manera el motivo y realizar los estudios, chequeos y evaluaciones necesarios para intervenir. Además, permite evaluar al menor desde su nivel académico, estado emocional y dinámica social”, manifiesta la psicóloga.

Es fundamental que tanto los padres como los hermanos apoyen al niño, ya que la repitencia puede implicar modificaciones en su grupo de amigos y de actividades, generando en algunos casos problemas de adaptación. “Para esto, se recomienda que el menor reciba apoyo psicológico, como una instancia para monitorear cómo está viviendo su realidad y qué necesita para sentirse validado y aceptado en su nueva condición”, agrega María Pía Castro.

Además, la especialista recalca la relevancia de activar conductas resilientes en el niño, lo cual se logra enseñándole a generar ideas para resolver los escenarios que se les presenten, a través de las vivencias por las que ya ha pasado. “La manera de solucionar los problemas, la forma de relacionarse con los demás, la empatía, el respeto, entre otras actitudes, son las que los adultos deben mostrarle a los menores”, explica.

Cambio de curso o colegio

Una vez que los padres tomen la decisión, deben hablar con su hijo, orientándolo y haciéndolo partícipe de ésta. “Mostrarle al menor las opciones de colegio, los beneficios que le puede traer el cambio, como una instancia para crecer, ampliar las oportunidades y el mundo social, son buenas alternativas para que el niño acepte la nueva realidad de la mejor manera”, explica la psicóloga. La experta agrega que este tipo de temas siempre se tienen que informar oportunamente, ya que el menor necesita de una preparación y organización para enfrentar esta nueva experiencia.

En cuanto a las relaciones sociales, es recomendable que el niño tenga un equilibrio entre ver a sus antiguos y nuevos amigos, para así evitar que se aísle y termine solo. “Además, es esencial que los padres hagan redes de contacto con los nuevos apoderados, para que así estén al tanto de lo que ocurre y sepan con quiénes comparte su hijo”, señala la especialista.

Sin embargo, esto último va a depender del motivo del cambio, ya que si se debió a la existencia de bullying o acoso escolar, se debe priorizar que el niño esté protegido y asegurarle que no van a permitir que le ocurra lo mismo, a través de un grupo de apoyo tanto a nivel profesional, como familiar y social.

Con la colaboración de: María Pía Castro, psicóloga de Clínica Santa María.