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Embarazo

Cómo evitar el exceso de peso en esta etapa

Publicado el 26/09/2017

Consumir la cantidad apropiada de lácteos descremados, frutas, verduras, legumbres y proteínas animales como pescado, aves, huevos y carnes bajas en grasa, dejando de lado productos procesados y azucarados, son algunos de los consejos para tener una alimentación balanceada durante este período.

En Chile, entre el 25 y 35% de mujeres en edad fértil enfrentan el embarazo con sobrepeso, factor que genera un alto riesgo de que la madre desarrolle obesidad después de tener a su hijo. A ello contribuyen elementos ambientales y sociales, como la aceptación del aumento de ingesta y ganancia de peso durante el embarazo. “Además, durante este período, se tiende a dejar de lado la actividad física, teniendo así mayores momentos de inactividad”, explica la Dra. Ana Claudia Villarroel, nutrióloga y diabetóloga de Clínica Santa María.

La obesidad complica el embarazo, con una serie de problemas como aumento de la mortalidad y morbilidad materna y fetal, mayor riesgo de aborto, incremento del peso de la madre al nacer el niño y presencia de alteraciones metabólicas en el recién nacido. “En la mamá, acrecienta el riesgo de desarrollar hipertensión arterial, preeclampsia (con síntomas como edemas, proteínas en la orina y un aumento excesivo de peso), diabetes gestacional y tromboembolismo”, agrega la experta.

Para evitar la obesidad, se recomienda que la embarazada suba entre 11,5 y 16 kg, si tiene un peso normal. Por otro lado, si tiene sobrepeso, debería aumentar entre 7 y 11,5 kg, mientras que si tiene obesidad, entre 5 y 9 kg. “En Chile, aquellas que ya han tenido un embarazo previamente y las menores de 25 años son las que más aumentan de peso y las que menos cumplen con lo aconsejado”, informa la doctora.

La dieta debe ser balanceada e incluir lácteos descremados, frutas, verduras, legumbres y proteínas animales como pescado, aves, huevos y carnes bajas en grasa. “Esto permitirá lograr una adecuada ingesta de proteínas, vitaminas y minerales, como calcio, vitamina D, hierro y ácido fólico”, detalla.

También hay que mantener un consumo constante de fuentes de ácidos grasos omega 3, ya que ayudan al desarrollo del sistema nervioso del feto. Éstos se encuentran en pescados altos en grasas como jurel, sardina y salmón, los que también aportan proteínas y grasas esenciales.

“En cuanto a lo que se debe evitar, se recomienda moderar y dejar solamente para consumo ocasional alimentos procesados, principalmente aquellos ricos en azúcares refinados, con carbohidratos simples y grasas saturadas, ya que son una alta fuente calórica y muy bajos en nutrientes primordiales para el embarazo”, finaliza la nutrióloga y diabetóloga de Clínica Santa María.

Con la colaboración de: Dra. Ana Claudia Villarroel, nutrióloga y diabetóloga de Clínica Santa María.