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Embarazo

Los procesos psicológicos de las mujeres en esta etapa

Publicado el 20/11/2017

Aunque depende de cada mujer y sus circunstancias, hay ciertos elementos comunes que se presentan en este proceso, tanto en el aspecto físico como emocional, conductual y social. Revisa los cambios que se producen en cada fase.

Ser mamá es una de las experiencias más importantes por las que puede pasar una mujer, pero a la vez una de las más difíciles, ya que debe enfrentarse a la responsabilidad de cuidar a otra persona, ayudándola a crecer, aprender y desarrollarse. “La llegada de un hijo, es uno de los momentos más significativos tanto para la mamá como para su pareja y entorno social, siendo una gran oportunidad de desarrollo y crecimiento para todos”, explica Patricio Elgueta, psicólogo de Clínica Santa María.

El proceso psicológico no comienza una vez que el niño nace, sino durante el embarazo o incluso antes. “Cuando los hijos son buscados, las alteraciones inician una vez que la madre ha tomado la decisión de tenerlo, mientras que si el embarazo es inesperado, ésta hace frente a nuevas emociones y pensamientos en relación a las consecuencias de hacerse cargo de otra vida, los que son positivos si no hay conflictos anteriores”, manifiesta.

“La madre primeriza tiene una apreciación distinta que la que ya tiene niños, pero si ha resuelto satisfactoriamente sus etapas de desarrollo anteriores, logrando una identidad y autonomía, enfrenta en buenas condiciones su embarazo y las tareas que debe resolver con su pareja, familia y los grupos sociales en los que participa”, enfatiza el psicólogo.

En una primeriza, los cambios son amplios y profundos, y afectan toda su existencia hasta consolidar una nueva identidad en la que ya no es más ella sola en el mundo, sino ella y su hijo. “También sufre alteraciones en la capacidad de organizarse y responder a las nuevas demandas que le impone su cuerpo y su guagua”, añade Patricio Elgueta.

Cambios en cada trimestre

  1. Primer trimestre: En este período, las alteraciones son mayormente emocionales y cognitivas, ya que aunque el hijo sea esperado, la mujer suele invertir tiempo en corroborar y adaptarse a la idea de que está embarazada. Sentimientos como ansiedad e incertidumbre son comunes tanto por el miedo a perder al niño como por las tareas que deberá emprender una vez que nazca. En cuanto a lo físico, hay muchas modificaciones imperceptibles hasta molestias como náuseas, vómitos, entre otras.
  2. Segundo trimestre: Durante esta etapa, lo más evidente son los cambios en el cuerpo, por ejemplo, el aumento abdominal y más tarde los primeros movimientos fetales, lo que también genera incertidumbre en la madre. Además, comienza a vivir en un estado de mayor ensimismamiento, ya que concentra su atención en la actividad de la guagua y a adaptarse a la idea de que realmente hay una vida en su cuerpo. También se torna más calma, sensible y emocionalmente perceptiva, cambiando algunos ciclos de actividad y descanso, alimentación y sueño.
  3. Tercer trimestre: En los últimos meses, la mujer está cansada y tiene una necesidad imperiosa de tener el hijo para tocarlo, mirarlo, olerlo, escucharlo y sentirlo, aunque también comienza a tener mayor energía para enfrentar ese momento. Como ya ha vivido la mayor parte del proceso, se encuentra más relajada, logrando una mejor comprensión de lo que le va ocurriendo.

Con la colaboración de: Patricio Elgueta, psicólogo de Clínica Santa María.