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En el mes del cerebro

Accidente cerebrovascular: Conocer los síntomas y tratarse a tiempo es vital

Publicado el 25/06/2013

Es la segunda causa de muerte en el mundo y puede ocasionar serias discapacidades cuando no se trata en forma oportuna. En Chile se registran 25 mil casos nuevos al año, de los cuales el 25% tiene consecuencias fatales. Es fundamental saber cómo prevenir y cómo actuar frente a un ACV.

Un accidente cerebrovascular (ACV) es el resultado de una brusca interrupción del flujo sanguíneo a un área específica del cerebro, que puede ser por oclusión o ruptura de un vaso. Por eso, puede ser de dos tipos:

Isquémico: conocido como infarto cerebral, se debe a la oclusión de alguna de las arterias que irrigan la masa encefálica. El 80% de los casos pertenecen a esta clasificación.
Hemorrágico: se denomina hemorragia cerebral o apoplejía y se debe a la ruptura de un vaso sanguíneo encefálico, causada por hipertensión arterial u otro factor de riesgo.

En Chile, 25.000 personas por año sufren un ACV y el riesgo se duplica cada diez años a partir de los 55. La mayoría de los eventos ocurren en personas mayores de 65 años. De ellos, el 50% queda con algún grado de discapacidad, el 25% recupera su estado de salud anterior y el 25% restante muere.

¿Cómo se puede detectar a tiempo un ACV? 

Los síntomas de un accidente cerebrovascular son muy variados en función del área afectada. Los más frecuentes son:
• Dolor de cabeza brusco, intenso e inusual.
• Pérdida de fuerza en un brazo o en una pierna, o parálisis en la cara.
• Parestesias (hormigueo) o adormecimiento de un brazo, pierna o cara.
• Dificultad para hablar o expresarse.
• Pérdida de equilibrio o de coordinación.
• Pérdida de la visión en uno o ambos ojos.
• Compromiso de conciencia, amnesia o confusión.
• Vértigo, mareos, náuseas y vómitos.
Es vital reconocer estos síntomas y acudir a un servicio de urgencia lo antes posible, idealmente antes de 4 horas de iniciadas las molestias para disminuir el riesgo de muerte y las secuelas, ya que mientras más tiempo transcurra mayor será el daño del ACV.

Factores de riesgo y prevención 

Aunque existen factores de riesgo que no se pueden modificar como la edad, el género y los antecedentes familiares, existen otros en los que sí es posible incidir, estos son: 
• Consumo de excesivo de tabaco, drogas y alcohol: estas adicciones aumentan el riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares. Es importante tratarlas con ayuda profesional.
• Obesidad: es fundamental mantener un peso saludable. El perímetro abdominal no debe ser mayor de 80 cm. en las mujeres y de 90 en el caso de los hombres.
• Sedentarismo: para prevenir un ACV, es importante realizar actividad física regular (tres veces por semana) durante 30 minutos.
• Hipertensión arterial: se recomienda controlar la presión arterial y mantener una dieta baja en sodio. La hipertensión no suele presentar síntomas, por lo que resulta una condición peligrosa. 
• Cardiopatías: es aconsejable realizar un control anual con el cardiólogo. Debe consultar al médico cuando note un pulso irregular, palpitaciones, dolor torácico, falta de aire o mareos.
• Diabetes: es recomendable controlar los niveles de azúcar en sangre, ya que en exceso acelera el estrechamiento y endurecimiento de las arterias. 
• Dislipidemia: cuando la concentración de grasas en la sangre es muy alta se deposita en las arterias, aumentando el riesgo de sufrir un ACV. Es necesario controlar el colesterol alto con actividad física, alimentación adecuada y tratamiento farmacológico, si es necesario.

Diagnóstico y tratamiento 

La Neurología, Neurocirugía y Neurorradiología Intervencional son las especialidades que permite diagnosticar y tratar trastornos del sistema nervioso, entre ellos, los accidentes cerebrovasculares. 

Clínica Santa María cuenta con el grupo de profesionales de mayor experiencia en estas áreas, la mejor infraestructura y la más moderna tecnología, entre la que destacan dos angiógrafos rotacionales tridimensionales de última generación. Además, dispone de neurólogos capacitados para atender emergencias neurológicas las 24 horas del día.