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Hipersomnia

Cuando el exceso de sueño afecta tu vida

Publicado el 17/04/2017

Sentir cierta somnolencia suele ser normal y dormir las horas suficientes puede resolver este problema. Sin embargo, para algunas personas el exceso de sueño durante el día les impide realizar sus actividades cotidianas, afecta su ánimo, su concentración y rendimiento. Conoce en qué consiste la hipersomnia y cómo se trata.

Con el aumento de la actividad laboral y académica que ha generado los primeros meses del año, para aquellas personas que sufren de hipersomnia –exceso de sueño durante el día– las jornadas se han vuelto particularmente difíciles, afectando su calidad de vida y rendimiento.

Como explica el Dr. José Luis Castillo, neurólogo de Clínica Santa María, la hipersomnia puede perturbar de forma considerable la vida de quienes la padecen. “El sueño cumple un papel muy importante en muchos procesos biológicos y, por lo tanto, la falta de éste o la presencia de trastornos que lo desorganizan pueden producir muchos problemas en la vida diaria, como irritabilidad, desánimo, disminución de la concentración, trastornos de la vida laboral, social y familiar, somnolencia diurna, entre otras”, indica.

El especialista explica que el sueño cumple distintos roles que son fundamentales en la salud del ser humano, como aquellos relacionados con los procesos de aprendizaje, memoria, concentración, metabolismo y estabilidad del ánimo. “Por esto, la falta de sueño suficiente u otros trastornos asociados se relacionan también a enfermedades como obesidad, mayor incidencia de infartos cardíacos y cerebrales (apnea del sueño) y deterioro cognitivo, entre otras afecciones”, señala el especialista.

Causas y tratamiento

Según detalla el Dr. Castillo, la hipersomnia se puede deber a dos razones: La persona no está durmiendo lo necesario, debido a insomnio, malos hábitos de sueño, sueño con fase adelantada (cuando las personas se acuestan muy temprano, como comúnmente ocurre en la tercera edad) o retrasada (se quedan despiertas hasta muy tarde, más frecuente entre los adolescentes), etc.

La segunda causa es que puede existir un trastorno del sueño en que, a pesar de que la persona duerme las horas que necesita, su sueño es de mala calidad, está desorganizado o interrumpido. Por ejemplo, síndrome de apneas obstructivas del sueño y la narcolepsia –deseo imperioso de dormir–.

Para tratar la hipersomnia, es clave comenzar identificando correctamente el problema. “Esto comienza por hacer un buen diagnóstico del problema o trastorno subyacente para lo cual se requiere de una buena historia con énfasis en las características, horarios y hábitos de sueño y eventualmente exámenes de laboratorio, como la polisomnografía nocturna, que permite monitorear diferentes variables del sueño durante una noche”, explica el neurólogo.

De esta forma, existen también medicamentos que pueden ayudar y que serán estrictamente indicados por un especialista.

Finalmente, para una buena higiene del sueño, el especialista recomienda:

  • Tener horarios fijos para acostarse y levantarse.
  • Utilizar el dormitorio sólo para dormir. Las pantallas del computador, televisor o celular interrumpen la producción de melatonina en el cerebro, hormona que regula el ciclo sueño-vigilia.
  • Previo a acostarse se debe evitar comidas pesadas, bebidas estimulantes como el té, café o mate y otras que contengan cafeína.
  • Evitar también el alcohol, que si bien produce una conciliación rápida del sueño, genera una mala calidad de éste y fragmentada.
  • Idealmente, no realizar actividad física fuerte en las horas previas a acostarse, porque producen activación mental.
  • La temperatura ideal del dormitorio debiera estar entre los 19 y 20 grados.
  • Un vaso de leche tibia, que contiene triptófano, puede ayudar, así como un baño de agua tibia, para ayudar a relajarse.
  • No hacer tareas que provocan activación mental, como llevarse trabajo para la casa y evitar discutir en las horas previas a dormir.
  • Leer un libro antes de dormir (no en la cama) ayuda a desconectarse y conciliar el sueño más rápidamente.
Con la colaboración de: Dr. José Luis Castillo, neurólogo de Clínica Santa María.