Disautonomía

No es falta de ánimo ni cansancio

 

Se manifiesta con fatiga, mareos, palpitaciones y en los casos más graves puede llegar al desmayo. Conoce en qué consiste y cómo tratarla para mejorar la calidad de vida de quienes la presentan.

disautonomia

La disautonomía, una condición poco conocida, es causada por una falla en el sistema autónomo, que no es capaz de llevar suficiente sangre al cerebro. Por ello, las personas que la sufren se sienten muy cansadas.

“El sistema nervioso autónomo regula las funciones automáticas del organismo (presión, pulso, regulación de temperatura corporal, digestión, etc.). Una falla lleva a la disautonomía, que se debe a un desbalance entre los sistemas que lo conforman: simpático -que estimula actividades que se acompañan de un gasto de energía- y parasimpático -que produce cambios enfocados en conservar y restaurar la energía-”, explica el Dr. Pablo Pedreros, cardiólogo de Clínica Santa María.

Si bien el origen de esta patología es multicausal, los factores son principalmente de carácter genético. También puede deberse a enfermedades degenerativas como Parkinson y diabetes, o por exposición a fármacos, alcohol o antidepresivos. Es mucho más frecuente en mujeres (10 por cada 1 hombre), sobre todo jóvenes.

Quienes se ven afectados por ella, frecuentemente tienen hipotensión, sudoración, palpitaciones, insomnio y visión borrosa, además de falta de concentración y astenia (debilidad). Sin embargo, el síntoma más llamativo es la fatiga, que se produce al permanecer de pie por mucho tiempo y que puede llegar al desmayo.

“La disautonomía es una condición que muchas veces se confunde con otras enfermedades, entre ellas la depresión, por lo que el paciente debe consultar cuando presente síntomas como desmayos u otras señales menores como mareos y palpitaciones, además de fatiga que se extiende por un tiempo importante”, agrega el especialista. También puede manifestarse durante períodos de estrés, como exámenes escolares, discusiones familiares, etc.

Esta enfermedad no tiene tratamiento definitivo. “Se recomiendan cambios de estilo de vida y fármacos, indicados por un especialista, que pueden disminuir notablemente la severidad y frecuencia de los síntomas. El objetivo es que la persona pueda realizar una vida normal, ya que las manifestaciones pueden limitar las actividades diarias”, explica el cardiólogo..


Con la colaboración de: Dr. Pablo Pedreros, 
cardiólogo de Clínica Santa María.